La Asociación Nueva Vida ‘recomienda, invita, sugiere, advierte’ la asistencia a sus pastorales

«Libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos», Artículo 16 de la Constitución Española

La Constitución Española de 1978 en su artículo 16 deja patente la libertad de religión a toda la ciudadanía. “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias”.
Con la denominación de ASOCIACIÓN EVANGÉLICA NUEVA VIDA esta organización social sin ánimo de lucro que data de 1998 con su alma mater al frente, Julio García Celorio, no parece dotar de libertad de culto a gran parte de las personas que forman un círculo cerrado entorno a la familia Celorio-Justamante.

Tal y como recogen sus estatutos “como fin prioritario de esta entidad, elaborar, gestionar, desarrollar y fomentar la cooperación al desarrollo internacional para programas creados o gestionados por organismos y entidades evangélicas protestantes”. De la misma forma se recoge en sus Estatutos que “la ayuda se prestará atendiendo de forma integral a la persona, supliendo no sólo las necesidades materiales, sino los de todo tipo: formativo, psicológico, espiritual, administrativo y ocupacional”.

Según distintas fuentes relacionadas con la Asociación Nueva Vida, la libertad de culto de gran parte de sus trabajadores es una quimera. El pastor de esa ONG sin ánimo de lucro, Julio García Celorio, nació en Cabezón de la Sal, ingresó en el seminario de Corbán donde asimiló los valores del cristianismo, pero pronto entró en las creencias evangelistas y en el apoyo a las personas en situación marginal, como la inserción de los presos en la sociedad y el apoyo a las mujeres en situación de marginalidad.

La evolución económica y social de la Asociación Evangélica Nueva Vida en estos 25 años ha ido distorsionando parte de aquellos valores que hicieron de Julio García Celorio un hombre que desde la evangelización ayudaba a los más necesitados. Tal y como ha podido constatar Cantabria Directa con varios testimonios, no existe una libertad de culto, sino que gran parte de las personas que conforman esta ONG se ven obligados y obligadas a asistir, por ejemplo, al centro evangelizador de San Martín del Pino números 23 -24 en Santander. 

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