28/05/2024

nada personal, solo información

‘Transmutare’ , en el anfiteatro del Centro Botín, y Ensemble Instrumental de Cantabria en la Sala Argenta

Laboratorio Klem regresa al Festival Internacional de Santander para presentar
una nueva entrega de ‘Transmutare’, un proyecto de investigación musical que
el Festival y la agrupación pusieron en marcha hace dos años en Cantabria. Tras la
buena acogida que tuvieron los capítulos iniciales de ‘Agua y Mareas’ y ‘El canto
de las piedras’, desarrollados en la Casa de las Mareas de Soano y en el
Observatorio del Arte de Arnuero, Laboratorio Klem abordará este lunes (22:00
horas) el tercer episodio de ‘Transmutare’, denominado ‘Quyllur. Del subsuelo a
las estrellas’, en el anfiteatro del Centro Botín.

Laboratorio Klem es un proyecto de investigación que ha ido estableciendo
convenios creativos con diversas instituciones internacionales y desarrolla
actividades en diferentes países. La agrupación se dedica a la creación
multidisciplinar a partir de la música, las artes visuales y el encuentro entre
diferentes disciplinas artísticas: performance, video mapping, creación
audiovisual, instalación sonora, danza, etc.
‘Transmutare’ es una iniciativa singular que refleja el interés del Festival
Internacional de Santander por poner en valor la creación contemporánea. Fruto
de la colaboración entre el Festival y Laboratorio Klem surge este proyecto que va
tomando forma en 2018 y que alcanza, con el concierto de este lunes, su tercer capítulo.

Hace dos años se presentó el primer trabajo de este proceso
experimental con el título ‘Aguas y mareas’, creado específicamente para la
Casa de Mareas de Soano con el apoyo del Ayuntamiento de Arnuero y el
Ecoparque de Trasmiera. Se trataba de un proyecto creativo centrado en captar
los sonidos ambientales de la marisma de Joyel que Laboratorio Klem estuvo
desarrollando durante varios meses en aquel entorno.
El primer paso de este trabajo tuvo una magnífica acogida por parte del público,
así que se desarrolló una segunda investigación musical, también en Arnuero.
Esta vez el entorno elegido por el Festival y Laboratorio Klem fue el Observatorio
del Arte, que cuenta con un interesante espacio dedicado a los canteros
trasmeranos. En este caso, la agrupación basó su investigación en los sonidos de
la piedras y las campanas, partiendo como la primera vez de un intenso trabajo
de campo en la zona.

Como explican los miembros de Laboratorio Klem, en las dos primeras
experiencias de ‘Transmutare’ se trabajó sobre “la idea de meter el afuera dentro
del espacio escénico y la exploración del sedimento histórico de las piedras y las
campanas”. Sin embargo, en el tercer capítulo de la trilogía, denominado
‘Quyllur. Del subsuelo a las estrellas’, la agrupación investiga “la verticalidad, el
arriba abajo, tratando de traer un fragmento del universo convertido en material
sonoro”. La agrupación precisa que “no se trata de una traducción romantizada
de elementos como la inmensidad o el misterio, sino de pensar el alcance del
sonido y la escucha para el estudio de la naturaleza”.

En este concierto, el Centro Botín colabora con el Festival cediendo uno de sus
espacios, el anfiteatro exterior, para que Laboratorio Klem pueda interpretar bajo
el cielo nocturno de Santander ‘Quyllur. Del subsuelo a las estrellas’.
Ensemble Instrumental de Cantabria
La música contemporánea será de nuevo protagonista el martes de la mano del
Ensemble Instrumental de Cantabria (ENSEIC -IMAGEN-), que presentará en Santander
(Sala Argenta, 20:30 horas) ‘Espuma de luz y sombra (del dolor y la esperanza)’,
un programa especialmente preparado para esta ocasión, con obras de Benjamin
Britten, Shostakovich, Edward Elgar, Rebecca Clarke, Turina y Falla, entre otros.
“Lo que hemos querido plantear con este proyecto para el Festival Internacional
de Santander”, explica Esteban Sanz, director del Esemble, “es un concierto que
sea, antes que nada, una experiencia en el sentido profundo de la palabra. Una
experiencia que aborde y de algún modo elabore desde lo musical los meses que
todos hemos vivido, cada cual bajo sus propias circunstancias, desde el momento
en que se declaró la pandemia. Una experiencia que, con toda la humildad,
aporte a los que nos oigan serenidad, bienestar espiritual a partir de una
confrontación y un goce estéticos”.

El ENSEIC es una formación creada en 2018 e integrada por 14 músicos que, en
una estructura habitual de ensemble, configuran distintas plantillas de
instrumentistas en función de cada proyecto. “El objetivo del grupo es explorar e
interpretar la realidad musical del mundo que nos rodea, expresarla con nuevos
impulsos y acercarla a todos. Esto se concreta en abordar un exigente repertorio,
muy variado, centrado en los siglos XX y XXI, pero sin renunciar por eso a hacer
eventuales incursiones en épocas anteriores, siempre buscando establecer un
diálogo desde la contemporaneidad”, explica Esteban Sanz.

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