Pactos de reconstrucción: Ayuntamientos, la primera puerta para los ciudadanos

En esta nueva realidad que nos ha tocado vivir, todos, sin distinción de edad, origen o simpatía ideológica, sentimos como propios los fallecidos por el feroz ataque de un virus invisible. Comparto mi sincero sentimiento de pesar con sus familiares y amigos.

Las frías estadísticas nos dicen que ya hemos pasado lo peor de la crisis sanitaria, en Cantabria con menor virulencia que en otras geografías nacionales. Pero es una pequeña conquista, queda aún mucho camino por recorrer. Por ello, debemos ir retomando nuestras vidas con las precauciones necesarias para evitar un repunte del agresivo virus que ponga a nuestro sistema sanitario de nuevo al borde del colapso.

Lo que percibimos con absoluta nitidez es cómo se acerca un gran tsunami, una crisis económica -y por tanto, social- de gran profundidad y alcance inédito, que debemos enfrentar con valentía y rigor. Seamos conscientes de que esta crisis sanitaria, económica y social no es una más; pasará a los libros de historia como una de las encrucijadas más importantes a las que se ha enfrentado la humanidad.

El Gobierno de España está promoviendo un gran acuerdo nacional, transversal y apartidista que nos permita parar, o al menos mitigar, las consecuencias de este golpe. De igual manera el Gobierno de Cantabria, liderado en esa vertiente social por el vicepresidente Pablo Zuloaga, ha antepuesto la protección y el cuidado de los más vulnerables haciendo, además un considerable esfuerzo por alcanzar el consenso y la unidad política necesaria.

Nadie ha estado ni estará libre de errores, especialmente cuando no existían precedentes, cuando nos enfrentamos a una situación nueva para la que no existen recetas probadas. Pero todos los representantes políticos con responsabilidades institucionales han actuado con convicción y buenos propósitos. Todos han intentado salvar a los ciudadanos de la enfermedad o la muerte, en primer lugar, y después de la catástrofe económica, sean del partido que sean. Considero que es un empeño compartido por todos.

Creo que nadie es tan cruel de aprovechar la desgracia de los demás para medrar en sus aspiraciones, en otro contexto tal vez legítimas pero, ahora, irrelevantes. Por ello, confío en poder forjar un gran acuerdo. Funcionar como un gran país, con toda la fuerza de nuestro aliento soplando en la misma dirección, sorteando el naufragio.

El presidente Pedro Sánchez, ha propuesto algunos ejes compartidos por la mayor parte de la sociedad: reforzar la sanidad pública, reactivar la economía y modernizar el modelo productivo, así como fortalecer los sistemas de protección social, la mejora del sistema fiscal, y la posición de España ante la Unión Europea. Líneas generales que deben enriquecerse y llenarse de contenido con acuerdos participados por todos los agentes sociales, económicos y políticos. Y por supuesto, también por acuerdos en todos los escalones institucionales.

En el Parlamento de Cantabria hemos tenido muchas referencias a los municipios. El Ayuntamiento es la administración más próxima a los ciudadanos, la primera línea de atención de los casos de vulnerabilidad, el impulsor de nuevas iniciativas empresariales o el promotor de la actividad cultural, entre otras competencias.
Los ayuntamientos han sido y son la primera puerta a la que pueden llamar nuestros conciudadanos cuando tienen un problema. Y no sólo los ven como la respuesta rápida a sus necesidades, sino que también lo miran como el escalafón institucional que más sujeto está a su escrutinio y crítica.

Propongo que en Cantabria los municipios sean la base, el cimiento sobre el que construir una parte esencial de los contenidos prácticos en el Pacto de la Reconstrucción.

Está claro que las corporaciones locales van a jugar un papel clave en las fases de la desescalada. Pero es aún más necesario que transmitan una imagen de estabilidad, de acuerdo y apoyo a las medidas que deben atender necesidades urgentes de los vecinos. Tengo el convencimiento de que ese espíritu ha inspirado tanto la gestión de los 21 alcaldes progresistas como la labor de los portavoces de la oposición ofreciendo a los equipos de gobierno colaborar en la reconstrucción con propuestas concretas. Desde los equipos de gobierno socialistas se ha apostado por actuaciones en el ámbito sanitario y social tendentes a paliar el primer impacto de esta crisis en las familias más vulnerables. También en prever una batería de actuaciones en materia económica y laboral para afrontar con garantías la tarea de la reconstrucción.

Resulta una excelente noticia que la Consejería de Empleo y Políticas Sociales haya anunciado la inminente convocatoria de ayudas para la contratación de personas en paro, por un importe de 27 millones de euros, dentro de los programas de colaboración del Servicio Cántabro de Empleo con las entidades locales.

En ese sentido, los ayuntamientos también deberán reestructurar sus presupuestos municipales dando prioridad al empleo, la asistencia social y la inversión. Consensuando -a través de pactos municipales- medidas fiscales, de fomento al emprendimiento, medidas que generen empleo, apoyo al comercio o la hostelería, y atracción a la inversión empresarial.

Y ojalá todo ello se produjera desde el consenso para acordar las líneas básicas de actuación, sin estridencias, sin cálculos electorales. Porque si los ayuntamientos son la primera puerta donde llama el ciudadano, ésta tiene que estar abierta. Y una vez traspasada se debe encontrar a hombres y mujeres solo preocupados y preocupadas por mejorar su bienestar.

Estoy segura de que los hombres y mujeres de Cantabria estarán muy atentos a cuál es el papel que juega cada uno de nosotros en momentos como éste, y de forma especial sus ayuntamientos. Y desde aquí me comprometo a que los socialistas, como en otras tantas ocasiones en nuestros 141 años, vamos a estar a la altura del momento histórico.

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