19/07/2024

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Marta López Mazorra: «El teatro nos permite acercarnos a nosotros, sin dañarnos»

El teatro es una herramienta de transformación social. “La poesía es un arma cargada de futuro”, decía el poeta Gabriel Celaya, y así es. El gesto, la palabra, las emociones sobre el escenario son una manera de acercarnos a nosotros sin dañarnos, de conocernos y reconocernos, de ayudarnos a cambiar actitudes patriarcales y machistas.

Las mujeres hemos sido silenciadas e invisibilizadas en la historia como protagonistas de distintas disciplinas como el teatro, la literatura, la pintura, la música, el cine, la fotografía, la ciencia…

Desde mis inicios en las artes escénicas he elegido y escrito textos con compromiso social que hablan de forma natural e irónica, tragicómica en algunos casos, de desigualdad, de mujeres olvidadas, de violencia de género o de empoderamiento de la mujer. He tratado de recuperar a esas mujeres creadoras y pensadoras, para que la visión del mundo sea más real. Como creadora y dramaturga en mis obras, trato de “crear igualdad”, hablando de mujeres  que se presentan como protagonistas de sus pensamientos y decisiones.  Se plantean la posibilidad de escoger, de trabajar y de vivir con respeto y libertad, en igualdad.

Cada montaje conlleva trabajo de análisis y reflexión, de puesta en común con muchas mujeres, de escucha cercana, para poner en pie los personajes sobre el escenario.

Así han nacido:  Marta y Ruth, dos amigas, pero rivales en un concurso de televisión, que terminan compartiendo su premio y disfrutando ambas del respeto que se sienten por sus conocimientos y valía.

María Justina, una niña que descubre las pinturas de la cueva de Altamira y que cuestiona la creación del arte como algo sublime ajeno a las mujeres.

Marta e Inés dos hermanas que viven y trabajan con libertad en lo que cada una ama y que descubren una navidad, gracias a su abuela, que los roles impuestos familiares y las costumbre heredadas, han de romperse para que de verdad existan cambios de pensamiento.

Maurina, una niña que descubre el paso del tiempo utilizando su imaginación gracias al entorno familiar en el que vive equilibrio de poderes y responsabilidades.

Mimí, mujer dedicada a las tablas que vivió feliz como protagonista de su propia vida apostando por ella misma y sus deseos, dando vida a infinitos personajes femeninos que entregó al público para hacerles volar.

Eva y María mujeres que sufren violencia de género, pero que desean vivir con dignidad, igualdad y amor.

A Penélope, que reivindica su papel como mujer libre y rompe con la idea de mujer doliente que espera a su marido salvador, y que tantos personajes femeninos sobrellevan a lo largo de la historia de la literatura en segundo plano, porque esa historia está escrita mayormente por hombres.

Clara una madre que sufre violencia doméstica y que busca ayuda en una psicóloga para eliminar su sentimiento de culpa y  tomar las decisiones que acaben con los malos tratos que está sufriendo.

Al terminar la función, compartimos con el público sus impresiones, sus sentimientos, lo que han despertado en ellos los personajes, las protagonistas. Y ese es un momento de crecimiento colectivo absolutamente emocionante.

Aún quedan muchas mujeres y situaciones de las que hablar…

Esta es nuestra aportación cultural, necesaria para la construcción de una comunidad más abierta y reflexiva, donde mujeres y hombres podamos vivir en plenitud.

Autora: Marta López Mazorra, actriz dramaturga y directora de teatro / secretariamujerprc.blogspot.com

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