28/05/2024

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Málaga acoge obras de María Blanchard en el Museo Carmen Thyssen, en la exposición ‘Modernidad latente’

Modernidad latente. Vanguardistas y renovadores en la figuración española (1920-1970). Colección Telefónica - folleto_modernidad_latente

Museo Carmen Thyssen Málaga presenta su nueva exposición temporal ‘Modernidad latente’: En Promesas de vanguardia (1920-1940) se ofrece un compendio del panorama figurativo español anterior al estallido de la guerra. Tendencias como el cubismo, la figuración lírica o los nuevos realismos, recogidas en este apartado, marcan una continuidad con otros proyectos expositivos previos del Museo Carmen Thyssen como ‘Juan Gris, María Blanchard (Santander, 6 de marzo de 1881-París, 5 de abril de 1932) y los cubismos’ (2017), que revisaba la segunda vida del cubismo en manos de estos artistas y de los principales representantes del arte nuevo entre los años 10 y 20, o ‘Real (ismos)’ (2022), centrada en las nuevas figuraciones de los años veinte y treinta como muestra de la primera apuesta verdaderamente decidida por la vanguardia en España

SESENTA PINTURAS

A través de más de sesenta pinturas, procedentes en su mayoría de la Colección Telefónica, esta exposición relata un episodio del arte español especialmente determinado por el período histórico en que se enmarca. Las promesas de vanguardia anteriores a la guerra civil (1936-1939), alentadas sobre todo por el arte nuevo de los años veinte y treinta, se vieron drásticamente interrumpidas con la instauración del régimen de Franco (1939-1975), entrando la modernidad en un largo período de letargo. Y, pese a todo, una figuración resiliente mantuvo el hilo de la renovación que permitiría, a partir de los años cincuenta, pasadas la posguerra y la autarquía, dar comienzo a otros movimientos innovadores como el informalismo abstracto.

Desde los primeros años del siglo xx los artistas españoles comenzaron a ensayar vías diversas para romper con la tradición decimonónica. Los más intrépidos se marcharon en su juventud a París. Allí alumbró Picasso el cubismo, al que dieron un giro trascendental, en los años diez, Gris y Blanchard. A lo largo de los veinte, se trasladaron también a París los principales representantes del arte nuevo español (Bores, Cossío, Peinado, Viñes y González de la Serna), que exploraron otras posibilidades plásticas, entre el neocubismo y una figuración lírica.

Los ecos de los ismos con epicentro en París se fueron filtrando también en quienes se comprometieron con la renovación desde España, que tuvo en los realismos de «vuelta al orden» de los veinte y treinta su manifestación más original. La figuración, como muestra más contundente de aquella modernidad, fue también la opción artística más persistente tras la brecha ocasionada por la guerra.

A pesar de la censura, del exilio o del control absoluto de la cultura por parte del régimen de Franco, no faltaron artistas que ejercieron su libertad individual, a través, sobre todo, del paisaje y la naturaleza muerta. Este panorama pictórico renovador y heterogéneo se despliega en distintos escenarios: las iniciativas plásticas a contrapelo del gusto franquista, fundamentalmente individuales y moderadas, dentro del país (Zabaleta, Díaz-Caneja); los seguidores de las experiencias vanguardistas de la República que continuaron trabajando tras la guerra, en París o en territorio español (Ángeles Ortiz, Viñes, Peinado); y las propuestas más avanzadas por parte de los artistas referenciales del exilio parisino (Picasso, Óscar Domínguez, Bores).

En el ámbito doméstico, la renovación se articuló a partir de los logros de finales de los años veinte de la Escuela de Vallecas. Su estética apegada a la tierra fue rescatada por uno de sus fundadores, Benjamín Palencia, y supuso el germen de la llamada Escuela de Madrid –Martínez Novillo, San José, Menchu Gal– o del paisajismo sui generis de Beulas y Ortega Muñoz. A partir de los años cincuenta se vivió una cierta recuperación de la plástica moderna española y de sus estructuras, en sintonía con los planes económicos de desarrollo, y en la década siguiente, una mayor vinculación al modo de vida urbano, aunque desde una perspectiva lírica y nostálgica (Antonio López, Carmen Laffón).

La exposición permanecerá abierta hasta el 8 de septiembre en la Sala de Exposiciones Temporales de la tercera planta del Museo.

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