Los propietarios del número 13 de Isabel II de Santander, abonados a la suerte

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Los propietarios de las viviendas y los locales del número 13 de la calle Isabel II de Santander empezarán el año 2021 sin poder acceder a su bien inmueble. El conjunto de más de 20 propietarios han depositado, hasta la fecha, más de 700.000 euros en concepto de recuperar el edificio, cada uno de ellos se ha buscado la forma de vivir por su cuenta y riesgo, las compañías de seguros se han abonado al dicho popular de “ni está ni se le espera”, y, quizás lo más grave de todo, es que van a tener que realizar una nueva derrama o aporte económico para continuar con la recuperación del edificio.

El desalojo del edificio, que data 1945 y cuenta con más 20 de viviendas, 9 locales a pie de calle y 8 en el entresuelo, se produjo el 5 de junio de 2020 sobre las 19.15 horas por resolución del Ayuntamiento después de que el técnico responsable de las obras de refuerzo lo solicitara al detectar que había un pilar debilitado. Ese día la ciudadanía de Santander tuvo conocimiento de que el número 13 de la calle Isabel II de Santander estaba en riesgo de derrumbe. Pero parte de la historia comenzó tres años antes.

A raíz de unas obras iniciadas en uno de los locales, situado en la esquina entre la calle Isabel II y Calvo Sotelo el año 2017, fue cuando se comenzaron a reforzar unos pilares y desde entonces existe un expediente en el Ayuntamiento de Santander. Eran las obras en la tienda Joyería Salamanca. Año 2017, siendo el aviso social de derrumbe en junio de 2020.

Este junio de 2020, en las obras que se estaban realizando en el local donde se situaba la tienda de telefonía Orange, una de las vigas que hacía apoyo en un muro, si hubiera cedido, el edificio se habría inclinado, precipitado hacia la calle San Francisco. Ese fue el motivo de aviso para el desalojo.

Actualmente el edificio sigue con el trabajo que realiza la empresa Palomera, bajo el seguimiento diario del ingeniero jefe y los propietarios son informados de la evolución de las obras a través de la administradora de fincas.

En el interior, según varios testimonios, hay obras en todas las viviendas y locales, sobre todo en las zonas de confluencia con vigas y muros. El ascensor tiene un funcionamiento regular y las paredes del mismo han sido recogidas en varios pisos, sobre todo en los pilares. En varias viviendas y locales se puede observar, tal y como apuntan varios testimonios, que los puntales soportan vigas de una forma importante al ser colocados en fila, con pocos centímetros de separación entre ellos.

Los propietarios del edificio tenían marcada en el calendario la fecha de finales de enero de 2021 para entrar a poder disfrutar del edificio, pero va a ser imposible. En la actualidad se está inyectando en la cimentación, aún quedan bastantes vigas por reforzar y por cuantificar, y una de las preocupaciones que existe es si los problemas de cimentación podrían afectar a los edificios colindantes.

Por último, hay propietarios que no descartan acciones legales contra el Ayuntamiento de Santander porque el edificio proyectado y construido tras el incendio de 1941 y concluido en 1945 no contemplaba construir más alturas. En cambio, tanto en el número 13 de calle Isabel II de Santander como en los edificios colindantes hasta el edifico de La Polar, se han construido alturas posteriores, cuando la cimentación del edificio primigenio, se construyó con los materiales que había en Santander y en España en 1945. Eran los materiales de construcción de aquel entonces. Nunca se llegó a ajustar en proyección y en construcción el conjunto del edificio a los añadidos posteriores y sí, en cambio, hubo la concesión municipal de las licencias pertinentes para ampliar en alturas el bien inmueble.

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