La mala mar hace buenos marineros, adiós 2020

Termina un año que nos ha colocado delante del espejo y nos ha mostrado muchas cosas que habíamos dejado de ver. Ha dado valor a otras tantas. Y sobre todo nos ha recordado que somos finitos.

Nos ha recordado que nuestros mayores existen. Y que miles de ellos están en residencias. No se ven, no les vemos, pero están ahí. Y nos ha recordado que hace muchísimo tiempo que no mantenemos una buena charla con alguien mayor de 85 años. Incluso que hace mucho que no la mantenemos con nuestros padres y abuelos.

Nos ha colocado frente a una realidad sanitaria que pensábamos estaba ahí cuando la necesitáramos, y que puede no estar. Que lo que no se conquista cada día se pierde.

Nos recuerda que invertir en sanidad, educación, cultura y ciencia es básico. Y que también los millonarios fallecen cuando el virus nos ataca.

Hemos dado valor al abrazo sincero del que tenemos al lado. Hemos vuelto a hablar sin prisa, cuando el móvil nos lo permite, con nuestros mas cercanos. Hemos descubierto también quienes son los mas cercanos. Nos ha ayudado a saber a quien tenemos que dedicar tiempo.

Ahora nos miramos a los ojos y tratamos de ver en ellos. Afronta el futuro con la mirada limpia.

Hemos visto que nuestras ciudades y nuestras casas igual no están pensadas para vivir dentro, para vivir mejor.

Hemos vuelto a cocinar, a convivir, a gastar menos. Y hemos visto, vemos como son muchos, cada vez mas los que no tienen una vida digna. Que hoy en día ser analfabeto no solo es no saber leer o escribir, sino manejarse en este lío de vida en el que estamos metidos.

Hemos visto la cara del miedo, la sensación de incertidumbre, de estar al borde del precipicio.

Hemos visto, vemos, como incluso en los peores tiempos siempre hay gente aprovechada, negociantes sin escrúpulos. Que los ricos son pocos mas, mas ricos y los pobres muchos más, y mas pobres.

Hemos sido capaces de dar protagonismo a las buenas noticias, a las noticias de miles de pequeños héroes, que son las historias que nos han llenado el alma de ilusión.

No ha sido tan malo este 2020.

Al igual que la de la caja de Pandora, tras salir lo peor queda en el fondo lo mas importante: ESPERANZA.