Javier Soler: «La Cultura no es de izquierdas»

Es un tópico afirmar de manera frívola y despreocupada que la cultura es de izquierdas. No es cierto.

Confundir la cultura con los ocho o diez que construyen su personaje con declaraciones filocomunistas para hacer ver que se preocupan por el mundo cuando en realidad solo rinden culto a su vanidad, egolatría y, sobre todo, a su privadísima y panameña cuenta corriente…confundir a esos con la cultura es un imperdonable acto de incultura.

La música culta, la ópera, la danza, el ensayo histórico, la literatura no son de izquierdas. Son consecuciones egregias de personas singulares al margen de su ideología. Podríamos citar ejemplos de hombres y mujeres de cada una de las artes cuya devoción política estuvo o está enfrente de todos los socialismos. Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Ayn Rand, Salvador Dalí, Pancho Cossío, Michel Houellebecq, Javier Carvajal, Chueca Goitia, Giuseppe Terragni, Miguel Fisac y otros muchísimos de diferentes disciplinas. La cultura la pueblan gentes con sus talentos no con sus ideas políticas. Y a veces podríamos comprobar que son grandes a pesar de sus ideas políticas.

Pero sí es cierto que los socialismos han conseguido dominar los canales en los que se expresa y difunde la cultura de manera que esta en sí misma pudiera parecer de izquierdas. Desde Gramsci la izquierda ha procurado sublimar a los autores obedientes y ningunear, perseguir u opacar a los contestatarios con los métodos, comportamientos y objetivos de los socialismos. Y esto se filtrado  como un destructivo escape de agua por una grieta en los medios de comunicación de forma sistemática y en el sistema de enseñanza por capilaridad social.

La cultura no es de izquierdas, la politización de la cultura sí que lo es de manera descarnada, descarada e infame. Y esa politización se nutre de dinero público con obscenidad y alevosía.

Si se cumple el aniversario de un literato que se identificó de una u otra manera con la izquierda el dinero para diferentes fastos riega todas las iniciativas que santifiquen el recuerdo del personaje. Sin embargo si se trata de Pío Baroja, Muñoz Seca, Ramiro de Maeztu, Azorín, Jacinto Benavente, Manuel de Falla, Gerardo Diego, Menéndez Pelayo o José María de Pereda, todo son impedimentos y si no queda mas remedio que festejarlos por supuesto se oculta lo que pensaban en política.

La política de derechas muchas veces se suma a los corifeos de salutación y homenaje a un zurdo a veces de mínima entidad y le da miedo cualquier protesta, crítica o menosprecio del pensamiento único cultural para reivindicar a los que siendo grandes y estando reconocidos se situaron o sitúan en esa misma parte diestra del espectro político. A la politización de la cultura por parte de la izquierda se suma la falta de coraje de la derecha.

La cultura en todas sus manifestaciones ya sean alta cultura o cultura popular existe a pesar de esa politización y muy por encima de ella. Los excesos de flujos de dinero público en muchos casos la banalizan o rebajan. O simplemente la estropean.

Autor: Javier Soler-Espiauba Gallo / Profesor de Educación Física.

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