Denuncia por el «abandono que sufren los celadores» por parte de la gerencia de Valdecilla

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ATi denuncia ante la Inspección de trabajo el abandono que sufren los celadores, por parte del Gerente del Hospital Valdecilla, Sr. Tejido, y del Jefe de Personal Subalterno, D. Alvaro Gómez Hoz, en cuanto a no proporcionarles el material de protección necesario para realizar su trabajo, y por ello, poner en riesgo su salud, y la de quienes les rodean, dada la virulencia de este virus y su enorme contagio.

Y basan estas acusaciones en los hechos siguientes:
Los celadores de la puerta de Urgencias del Hospital Valdecilla son los primeros en recibir a los pacientes llegados en ambulancia o coche particular, sin saber si esos tienen coronavirus o no, dada la falta de test para poder averiguarlo.
Los ayudan a sentarse en la silla de ruedas o camilla para adentrarlos en la urgencia, donde, tras pasar por un triage, les conducen a una vox de reconocimiento, a la vez que también les trasladan a los diferentes servicios del hospital para la realización de distintas pruebas diagnósticas, Rayos, Endoscopias, TAC, etc., donde, si es necesario, les asisten y manipulan para la realización de esas pruebas, e incluso, les trasladan cuando precisan de ingreso a la salas vigiladas o, a las Plantas de Hospitalización, a la vez que, una vez dados de alta los pacientes, son esos los encargado de trasladarlos en silla de ruedas o camilla al sitio donde han de ser recogidos por sus familiares o ambulancia Realizando todas esas maniobras en contacto directo con los pacientes.

Los celadores de Quirófano son los encargados de trasladar a los pacientes desde su habitación hasta el quirófano, pasándoles de la camilla o cama a la mesa de operaciones, ayudan a colocarles en la posición adecuada siguiendo las instrucciones del cirujano, y ello, sucede a escasos 50 cm de distancia entre paciente y celador, cuando no, cuerpo con cuerpo, para, una vez intervenido trasladarle al Servicio de Reanimación y posteriormente a planta.
Los celadores de planta, ubicados en diferentes áreas – edificio Las Torres y edificio Dos de Noviembre tienen las siguientes encomiendas:

Colaboran en la realización de los aseos y movilización de pacientes ingresados en las diferentes plantas del hospital, haciéndolo también a escasa distancia de esos.
Son los encargados de movilizar diariamente a los pacientes encamados y sin autonomía suficiente para moverse, y lo hacen cuerpo con cuerpo, levantándolos para ser sentados en un sillón y más tarde acostarles.

También cuando el paciente fallece, que es cuando el cuerpo inerte más carga viral desprende, el celador es el encargado de introducirlo en una bolsa sanitaria estanca biodegradable para efectuar su traslado lo antes posible al depósito.

Los celadores de Cuidados Intensivos
Asean a los pacientes en estrecha colaboran con el personal de enfermería y a escasa distancia de esos, y, en ocasiones, son salpicados por una sonda de orina que se suelta, por un esputo que sale disparado por la cánula traqueal, por un vómito inesperado o, por la sangre de un paciente accidentado. Cuando son dados de alta desde UCI a planta, el traslado también lo hacen estos celadores.

Los celadores de Consultas, Rayos, y otros servicios
Trasladan a los pacientes en camilla o silla de ruedas, los unos a las diferentes consultas, y los otros, lo hacen desde la habitación de los pacientes a los correspondientes servicios; haciéndolo ello después de haberles ayudado a sentarse en la silla de ruedas o camilla, en contacto estrecho y directo con esos.

Quedando constancia por tanto que, el celador, a pesar de realizar su trabajo en contacto directo con los pacientes, es el gran olvidado, a la hora de proteger su integridad física dado que, el hospital no le proporciona el suficiente equipo de protección individual que le garantice de forma segura su exposición al coronavirus a la hora de realizar su trabajo, lo que hace que, el mismo, lo efectúe con tensión y poniendo en peligro su salud y la de cuantos le rodean, dada la virulencia de este virus y su enorme contagio.
La carencia de EPIS conlleva, a una dotación totalmente insuficiente de material y por ello, a una total inseguridad a la hora de realizar su trabajo.
Así tenemos, que el material de protección que el celador recibe es totalmente insuficiente:

MASCARILLAS:  Las mascarillas que el Hospital Valdecilla les da son las quirúrgicas, una para toda la jornada de trabajo, lo cual, es totalmente insuficiente dado que, la duración efectiva de esas, es de 4 horas.
Además, hay sitios de trabajo como son, el área de hospitalización, que por el contacto estrecho y directo que el celador tiene con el paciente a la hora de asearle, levantarle y acostarle, o, el caso de la introducción de los fallecidos en la bolsa sanitaria y traslado al depósito, precisarían de mascarillas más efectivas, las FFP2.

BATAS: Las batas que el hospital proporciona a estos trabajadores, cuando se las proporciona, que son en contadas ocasiones, no son las adecuadas.
Son batas de tela, no son batas plastificadas.
En la actualidad y para paliar la falta de batas, los celadores se están enfundando unas batas de plástico prefabricadas, cual si de una bolsa de plástico se tratara, y que ellos mismos tienen que acondicionarla, dado que, se les suministra en rollos grandes de plástico, que son donados al hospital por empresa cántabra.
Bata que realiza su apaño, dado que menos es nada, pero que no cuentan con una homologación normalizada, además de, al no ser el material adecuado su uso les provoca una sudoración constante.

GUANTES: La dotación de guantes es totalmente insuficiente dado el gran flujo de pacientes que estos profesionales manejan, tanto en la urgencia como en el área de hospitalización. Pacientes ahora con coronavirus o, sin certeza de saber si están contagiados o no, dada la falta de realización de test; llegando en ocasiones a tener que trabajar con guantes de frutería, al ser lo único que les proporcionan.

GAFASEl hospital no se las proporciona. A cambio utilizan pantallas protectoras de cara que son donadas y no cuentan con la homologación normalizada.

GORRO: El celador no conoce lo que es un gorro

CALZAS: Al celador no se le proporcionan calzas, sus zuecos o zapatos, en su trasiego por el hospital llevan y traen todo lo que encuentran por el camino.

A D E M Á S: Al celador el Hospital Valdecilla no le proporciona el correspondiente protocolo sobre COVID-19.
Al celador el Hospital Valdecilla no le forma ni informa sobre el COVID-19.
Al celador el Hospital Valdecilla no le realiza test, ni aún cuando acude al S.P.R.L. diciendo que han estado en contacto con paciente COVID.
El CELADOR tiene que ir mendigando por todos las áreas de hospitalización, cuando no son guantes, mascarillas o batas, llegando incluso a negarse a realizar su trabajo cuando su Jefe de Personal Subalterno, Sr. Alvaro Gómez Hoz, no le proporciona material con el que poder realizarlo sin exponer su vida y con la seguridad que la Ley de Protección de Riesgos Laborales propugna.
Siendo la carencia del material detallado, y la exposición continuada de estos profesionales al COVID-19, lo que hace a diario exponerlos a riesgos innecesarios y ciertamente letales.
También la falta de test que discriminen quien está infectado o NO contribuye a expandir el virus y hace que, el hospital, sin querer, pudiera ser una perfecta lanzadera de la enfermedad.
Por todo lo expresado en este escrito, ATI, realiza denuncia a la Inspección de Trabajo para que, sea esa quien previa averiguación de lo que en el cuerpo de este escrito se expresa haga los trámites pertinentes para que, la actuación que EL Hospital Valdecilla está teniendo con los celadores, en cuanto a no proporcionarles el equipo de trabajo adecuado para la realización de su trabajo se ajuste a lo que la Ley 31/1995. De 8 de noviembre de Prevención de Riesgos Laborales establece en su punto 17.2. y lo establecido también en el R.D. 664/1997, de 12 de mayo (protección de los trabajadores contra los riesgos biológicos).

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