Criterios extradeportivos quitan el pasaporte mundialista a Irene Pelayo

Horas, días, semanas, todo el año, toda la vida entregada a dar lo mejor de sí misma, a entregarse en cada entrenamiento, en cada carrera y cuando gana por méritos propios el billete para un mundial a la otra parte del planeta, se lo quitan, se lo arrebatan, se lo roban a las bravas sin explicación alguna. ¿Qué ha tenido que hacer Irene Pelayo para quedar en cuarto puesto sobre cinco atletas seleccionables para ir al mundial? Decía Napoleón Bonaparte a sus soldados que como Emperador que era, le podían pedir de todo, menos lo que no tenía, tiempo. Irene Pelayo sabe sacar rendimiento a su reloj biológico y lo demuestra. Bien lo sabe la alcaldesa de Polanco, Rosa Díaz, que se puede decir que una de sus primeras fans.

Este verano no dejó de sonar el teléfono móvil de la campeona del Piélagos. Ganó la medalla de plata por equipos en la maratón del Campeonato de Europa celebrado en Munich. Ha recibido varios reconocimientos, premios, distinciones y felicitaciones. Es la mejor atleta de fondo de esta comunidad con una diferencia asustante sobre el resto y a nivel nacional e internacional hace tiempo que la cogieron la matrícula, porque es constante. Ritmo seguro y económicamente rentable, rodar fino, elegante y sin fisuras. Nadie puede pedir más.

Irene Pelayo ha seguido su ruta, quiere exprimirse como un limón, quiere seguir en este deporte, quiere saber hasta dónde puede llegar, ¿cuál es el límite? Irene Pelayo (febrero, 1980) en unos días cumplirá 43 años. El pasado día 29 de enero Irene volvió a hacer una gran carrera en el Campeonato de España de Campo a Través celebrado en Ortuella (preciosa localidad minera de las Encartaciones de Vizcaya). Sobre un circuito de 9.500 metros hizo un tiempo de 36.07. Quedó en sexto lugar de esa carrera. A 20 días del Mundial de cross de Bathurst (Australia), la prueba de Ortuella era el mejor examen posible e Irene lo aprobó con nota. Allí  se dieron cita todas las candidatas y la del Piélagos estuvo de sobresaliente. Pero Irene Pelayo se ha quedado fuera de la lista para el Mundial. Irene entró en meta como cuarta seleccionable, pero no irá. Criterios extradeportivos impiden que la atleta del Piélagos represente a España al otro lado del planeta.

En su lugar entran dos atletas que hicieron peor puesto que Irene en esa carrera de Ortuella. Carolina Robles con 15 segundos por encima de Irene y Naima Ait Alibou que hizo 34 segundos más que la cántabra. En cuanto a la participación de Naima en lugar de Irene no solo hay 34 segundos más que Irene, sino que Irene Pelayo tiene 19 años más que Naima. ¡Podría ser su madre! Pero como no hay escrúpulos y ni tampoco Naima tiene la culpa, pues recoge el billete.

Para concluir con esta injusticia manifiesta, con este robo sin precedentes, Irene Pelayo debe contar con el mismo apoyo de quienes la llamaron en verano para felicitarla. Tal vez deba esperar poco del pasivo y prescindible, en labores de presidente de la Territorial de Atletismo, Manuel Saiz.

Irene Pelayo se entrega en cada carrera, suda la camiseta, termina agotada y encima gana un billete mundialista, pero se lo quitan.  Por cierto, 37 años marcaba el DNI de la atleta santanderina Ruth Beitia cuando fue campeona Olímpica en Brasil. Dos años menos que Javi Guerra que tampoco acudirá a Australia. Ruth ha recibido todos los honores posibles y además merecidos. Es la mejor atleta española de todos los tiempos, el único oro olímpico del atletismo femenino español. Ruth Beitia, que parece estar más lejos que cerca, figura en el staff de la Real Federación Española de Atletismo, además de estar cerca del Comité Olímpico Español. Vistió la misma camiseta que Irene, el azul del Piélagos. Pero estamos en otro tiempo. Quizás Irene precise el apoyo cercano de una atleta de la talla de Ruth, aunque este listón parece un centímetro más alto que los 1,97 de Brasil.

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