Así puede Mohamed Attaoui batir el récord del mundo de 1.000m en Gallur

El récord del mundo de 1.000 m, actualmente es de 2:14.20, y lo tiene el yibutano Ayanleh Souleiman

El viernes 6 de febrero, a las 21:10, Mohamed Attaoui afrontará en el CDM Gallur (Madrid) uno de los grandes desafíos del atletismo en pista cubierta: Intentar batir el récord del mundo de 1.000 metros, actualmente en 2:14.20, en poder del yibutano Ayanleh Souleiman. Un intento de este nivel no depende solo de correr rápido: se decide por ritmo, orden y precisión.

Estas son las claves que aporta Juan Carlos Higuero, ex atleta internacional y ahora comentarista especializado en atletismo:

1.- El ritmo

La referencia del récord sale a 26.84 segundos por cada 200 metros. En un intento real, lo normal es que Attaoui tenga que correr las primeras vueltas un pelín más rápido que ese promedio (es decir, ligeramente por debajo de 26.84), para construir un pequeño margen y afrontar mejor la parte final, donde siempre hay una pérdida de velocidad. La clave es hacerlo con control, sin cambios bruscos ni acelerones que luego se paguen.

2.- La liebre: Aquí es oro

En estos intentos la liebre puede marcar la diferencia. En el récord de Souleiman (Estocolmo 2016), el ritmo salió perfecto gracias a una liebre muy fiable, el neerlandés Bram Som, que llevó la carrera con precisión hasta bien avanzada. Un dato significativo fue el paso por 600 metros con un crono de 1:19.44. Y un matiz importante: En intentos de récord suele funcionar pasar la primera mitad ligeramente más rápido, siempre con control, para no llegar “justo” al tramo final. Por eso será clave contar con una liebre de nivel que ordene la carrera, al menos hasta los 650–700 metros.

3.- El último 200

En el 1.000, en los últimos 200 no llegas “entero”: llegas cansado, con las piernas ardiendo y con el cuerpo pidiendo bajar. Por eso aquí no se trata de “rematar” como si fuera fácil, sino de evitar la caída grande de velocidad. La clave es llegar con el trabajo bien hecho y aguantar la técnica y la zancada lo mejor posible, para que el ritmo no se desplome justo al final.

4.- Gallur y el público

Gallur es una pista rápida y con ambiente atlético, y en un intento así el público puede ser más que un acompañamiento. En el momento de máximo lactato, cuando el cuerpo te pide aflojar y cada metro cuesta un mundo, es fundamental que el atleta encuentre un extra de motivación. Ahí, el ruido del pabellón y el empuje de la grada pueden ayudar a sostener el ritmo cuando todo invita a que caiga.

5.- Momento de forma: Hay argumentos para creer

Attaoui llega con confianza. El 1 de febrero, en los Millrose Games (New York), corrió el 800 en 1:44.98, una marca que confirma su capacidad para sostener ritmos muy altos. En un intento de récord del 1.000, el paso teórico por el 800 debería rondar aproximadamente el 1:47.00, antes de afrontar la parte más dura.

6.- La altitud de Madrid: Un matiz que no le favorece

Se corre en Madrid, por encima de los 650 metros de altitud, y en el 1.000 el componente aeróbico pesa. En ese sentido, no es un factor a favor. No debería ser decisivo por sí solo, pero sí un detalle que no ayuda cuando estás buscando un récord del mundo.

7.- Un antecedente que refuerza la confianza

Además, Attaoui ya ha corrido al aire libre 2:12.25 en verano, por debajo del registro del récord del mundo indoor. El reto ahora es trasladar ese nivel a la pista cubierta y ejecutar una carrera prácticamente perfecta. Si todo encaja, Gallur puede vivir una noche histórica.

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