Alfonso del Amo-Benaite: «Incongruencia sin fronteras»

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«España es el problema, Europa la solución» José Ortega y Gasset.

En junio de 1985 se firmaba en el Palacio Real de Madrid el ingreso de España en la Comunidad Europea. Fue efectivo en 1986.

Son treinta y cuatro años de ventajas y beneficios para la Nación como el impulso que significó situarnos en el primer mundo político de las democracias, alcanzar relevancia institucional, poder negociador frente a gigantes como USA y China, además de los beneficios que los acuerdos de libre comercio proporcionan al encontrarnos bajo el paraguas que la pertenencia a la Unión Europea permite.

No son únicamente los beneficios políticos los que han acompañado estos treinta y cuatro años de pertenencia a la Unión, los beneficios económicos directos han sido incuestionables, cuantos son los kilómetros de autovías y ferrocarriles que han cosido las comunicaciones interiores de España, cuantos los puertos españoles preparados para competir con fondos transferidos desde Europa o cuantos los aeropuertos con dineros de la misma procedencia situaron a nuestro País en ámbitos de funcionalidad nunca antes conocidos …? ello junto a inversiones de los Fondos de Cohesión han potenciado la economía española que ha pasado de un Producto Interior Bruto de 476.000 millones de euros en el momento del ingreso hasta los 1,3 Billones de euros actuales.

La Unión volvió a ser decisiva cuando presto ayuda a España para afrontar la crisis gestada en 2008 – 2011, entre otros, 46.000 millones de euros para solucionar la enorme chapuza que PSOE, PP, IU, UGT, CC.OO y CEOE crearon con su gestión ? en las cajas de ahorros y todo ello sin mencionar nuestra pertenencia al euro con el orden y control impuesto por el Banco Central Europeo. Ni pensar quiero lo que se habría sufrido con unos gobiernos manipulando la moneda patria.

Pues bien, a pesar de estos indudables beneficios que ha supuesto la pertenencia a la Unión, desde hace algún tiempo viene incrementándose el número de negacionistas de la propia UE, que continuando los modelos de Grecia o Italia no tienen el menor empacho en atacarla los días pares mientras los impares se pide ayuda ante la brutal crisis en la que estamos instalados.

Esta petición de ayuda es además harto curiosa, se pretende que la UE nos salve del desastre mediante la entrega de miles de millones incondicionalmente, sin control alguno para poder gastarlos de «aquella manera» y faltando el respeto a todos aquellos que con un análisis mínimamente elaborado y los pies sobre la realidad manifiestan que ello no es posible, al mismo tiempo que los bien alimentados medios amigos colocan en el disparadero a los Países que van a poner los millones y reclaman las imprescindibles reformas para que no se incremente el endeudamiento y la ayuda no resulte como agua de lluvia sobre la mar.

Por si esto no fuera suficiente, con un atrevimiento de difícil calificación se quiere que el «Fondo Europeo de Recuperación» esté bajo el mandato de la Ministra de Economía de España, para lo cual se presenta como candidata frente al del Grupo Popular Europeo el irlandés Pascale Donohoe y al luxemburgues Pierre Gramenagua de los liberales.

Difícil empeño para la Ministra española, aspira que la elijan los Gobiernos de la UE contra los que se dirige toda la potencia de fuego mediática criticando que quien pone «la pasta» pida un cierto rigor, pues se entiende mal que la Presidencia del Eurogrupo la tenga un miembro del manirroto gobierno que se gasta lo que no tiene en un caso y lo que no es suyo en otro.

Autor: Alfonso del Amo-Benaite. Consultor de Mercados & Marketing.

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