» … Es el comportamiento de unos dirigentes que no son otra cosa que la consecuencia de una sociedad apocada, acomodada y refractaria»
Las civilizaciones, los imperios avanzan y también perecen, la Unión Europea tributaria de la visión y coraje político de Schuman, Monnet, Adenauer, De Gasperi, con principios fundacionales que sostenían en base a la democracia, el estado de derecho, la unidad y la cooperación, la libre circulación de personas, bienes y capitales, sustentados sobre la subsidiaridad.
A trancas con vueltas y en ocasiones con demasiados errores la Unión Europea que lleva más de veinte años dando tumbos políticos expandió la influencia Bruselense en todo el mundo por medio del soft power que sus normativas e importancia sustentaban, mientras protagonizaba la vanguardia en la siderurgia, el carbón, la electricidad, el automovilismo, la aeronáutica o la biomedicina, que acompañaron el conocimiento e ideas que hasta finales del siglo XX situaron a sus empresas en el top de los rankings empresariales de referencia, mientras que en este primer cuarto del siglo XXI han desaparecido de los que hoy llenan los sectores de vanguardia ocupados por nuevas compañías en los campos de la inteligencia artificial, el conocimiento y la economía de datos, el petróleo de este siglo, que precisamente no habitan en una Europa colmatada de leyes, normas, burocracia asfixiante que las expulsa de la cadena de valor futura que empuja a las Naciones, incapaz de culminar definitivamente acuerdos como Mercosur, a pesar que la apertura de mercados con el libre intercambio han dejado claro a lo largo del tiempo que el comercio en libertad atrae inversiones, mejorando empleos y salarios.
En estos momentos mientras las grandes potencias del planeta se encuentran inmersas en confrontaciones, algunas cruentas, para alcanzar esferas de poder, mientras la Unión Europea que con el siete por ciento de la población mundial produce el veintidos por ciento del Producto Interior bruto se ha convertido en actor secundario de la política internacional, básicamente por su falta de compromiso para afrontar sus propios intereses, su defensa que ha quedado en evidencia ante la agresividad desplegada por los comunistas del KGB por una parte, mientras que por otra no concreta posición ante unos USA cansados de poner muertos y dinero en conflictos que afectan a territorios e intereses comunitarios, mientras la Unión con su moroso peso en inteligencia y una importancia geo estratégica que disminuye a la misma velocidad que mantequilla en horno han llevado a una situación en donde las naciones ya saben que de la UE solo se puede esperar buenas intenciones y declaraciones grandilocuentes.
Esto no es una maldición que brotó de la nada sobre el solar europeo, es el comportamiento de unos dirigentes que no son otra cosa que la consecuencia de una sociedad apocada, acomodada y refractaria a todo compromiso con consecuencias y que por eso mismo cuenta con escaso reproche de unos ciudadanos que no son conscientes que están cabalgando el sol poniente de una organización política y social que orientó continentes y modelos de vida, mientras que ahora aguanta la insoportable losa de las normas, leyes, decretos, directivas, que los aparatichs de la Unión Europea han cargado sobre los hombros de ciudadanos y empresas a lo largo del tiempo: Más de cien mil. Sí, he escrito bien, más de cien mil.
Autor: Alfonso del Amo-Benaite. Consultor de Mercados & Marketing.