Javi Guerra: «Me hace gran ilusión formar una escuela de niños en Segovia»

Javi Guerra (Segovia, 1983) es un patrimonio activo del deporte español. De entrada partimos de una realidad sin debate. Recientemente nuestro compañero Alfredo Varona en La Bolsa del Corredor publicó una entrevista con el campeón español que reproducimos en su integridad, al igual que una imagen de Fotorunners que le hace justicia al trabajo de entrega y sacrificio en todas las competiciones en las que está en línea de salida. Mirada al frente, seguro, cuerpo estilizado y buscando el máximo rendimiento deportivo. Hemos escogido este titular porque define a este gran deportista que suda la camiseta en cada carrera.

Se ha quedado sin beca ni patrocinador. Pero Javi Guerra sigue siendo un tipo sin complejos y un atleta de categoría. “Perder no es un desprestigio”, dice. 

Ha cumplido 39 años. En su caso, ya parecen muchos. Pero cualquiera sabe lo que puede pasar mañana porque Javi Guerra aún no ha presentado la dimisión. Es más, su objetivo está en el maratón de los JJOO de París 2024. Llegaría con 40 años, pero cosas más difíciles se han visto en la vida.

¿A qué aspira a los 39 años? Soy consciente de donde estoy. Cada vez es más complicado estar con los mejores. Pero una vez que me pongo el dorsal sigo siendo competitivo. Me pongo a ritmo fuerte, persistente. No estoy acabado. Queda alguna cosa buena por hacer.

¿Y no le molesta que le gane gente que antes no le ganaba? No, para nada. Es ley de vida. Hace años a otros atletas les pasaba conmigo. No es un desprestigio. Al contrario. Es un orgullo que venga gente joven apretando, forma parte del proceso de alto nivel.

¿Y esto le satisface? No, lo que me satisface es estar conforme conmigo mismo, saber que en cuanto deje de estar a un nivel decente lo dejaré.

¿Qué debe demostrarse a estas alturas? Nada. He hecho ya todo lo que tenía que hacer. Ahora, solo se trata de buscar objetivos para ser feliz.

¿Y es tan rentable la felicidad? Sí, te das cuenta sobre todo en la dificultad. He tenido meses difíciles en los que no acababa de encontrarme. No plasmaba lo que entrenaba. No sabía si esto se había terminado. Después del maratón de Valencia, temí perder la confianza en mí mismo. Pero volví a entender que estoy aquí porque me gusta y que hay que ser persistente y, mira, el año ha empezado muy bien.

¿No tiene miedo a retirarse? Siempre está presente ese miedo. No le voy a engañar. Es un paso al abismo. Hay días que me pregunto qué va a ser de mí, dónde me voy a ubicar. Pero ese miedo forma parte del proceso de alto nivel.

 ¿Y qué va a ser de usted el día de mañana? En estos meses me he hecho mucho esta pregunta. A cambio, estoy tratando de formarme. Es mi tarea pendiente. Hago cursos relacionados con fisiología del esfuerzo y, entre todos los proyectos que tengo, me hace gran ilusión formar una escuela de niños en Segovia.

¿Le dará tiempo a volver a hacer 2h07m? Será complicado. Es una marca que exige mucho y llevo una dinámica muy negativa en maratón. Pero a final de año espero sacarme esa espina, hacer 2h08m10 (que es la mínima) y quemar esa última bala para asistir a los JJOO de París. Con eso me quedaría satisfecho.

En tiempo de descuento también se ganan partidos. En eso estoy. He perdido la beca que tenía y el último día mi representante me dijo que ya no había oferta de la marca que me patrocinaba. Ahora soy independiente.  La ventaja es que no tengo que dar explicaciones a nadie.

¿Y se gana dinero corriendo independiente? Ahora es complicado. De hecho, estoy buscando ayuda de algún patrocinador más fuerte. Pero esto es así. Tan pronto estás ahí arriba como abajo. Caes en el olvido y esa gente, que te daba la palmada, ahora ya no está. Pero precisamente ahí es donde te das cuenta de la gente que merece la pena y que te permite estar a gusto contigo mismo como Maria, mi pareja, mi familia o el León Higuero, que siempre están ahí y te impiden desfallecer.

¿Hizo ahorros? Sí, en ese sentido he tenido años buenos. No viví la época dorada del maratón. Pero no debería quejarme. Desde 2013 a 2020 fui el mejor español en todos los campeonatos internacionales en el maratón. Nunca olvidaré esos años.

Tenía usted enorme seguridad en maratón (hasta en Madrid con tantas cuestas). Para mí, Madrid ha sido de las tres mejores maratones que he hecho en mi vida. Y fue sin zapatillad de placa de carbono e hice 2h10m en ese circuito. Pero desde 2020 ya no puedo mantener ese nivel. Los 39 años se notan. Por eso ahora trabajo más los umbrales. Me he dado cuenta que ya no puedo seguir siendo el Javi Guerra de 2015 ni con la misma intensidad.

¿Y qué hubiese pasado si no se hubiese caído en Tokio? No sé qué decir. No quiero buscar excusas. Creía que iba bien. Había entrenado en la cinta una habitación con radiadores de cara a esas condiciones tan extremas de los JJOO. Creía que podía luchar por estar entre los 20 primeros. Pero no sé lo que pasó. Ahí sí que me perdió.

A su edad, Lamdassem lo está bordando. Sí, ahí tenemos su caso con 41 años. Teniendo un mal día hizo 2h07m38 en Valencia. Ha encontrado esa solvencia. Por eso me motiva de que con 41 años aún se puede correr a esos niveles. Hay que saber gestionar bien. Ahí radica la clave, saber escuchar al cuerpo, saber que ya no puedo rodar a 3’30” o 3’35” los días de recuperación.

Si ahora se pierde un entreno, ¿pasa algo? Sí, soy muy exigente conmigo mismo, cumplo el plan a rajatabla para lo bueno o para lo malo. Si me mandan algo lo hago sí o sí.

¿Y ese amor propio es beneficioso? Yo creo que sí sabiéndolo llevar, sabiéndolo gestionar. Tengo que sacar esa rabia competitiva, decir que ahí está todavía Javi Guerra, saber donde está mi sitio. No pasa nada por no volver a ser el de antes. Lo importante es no perder la confianza en mí mismo. El día que la pierda estaré acabado. Ahí sí que cortaré para siempre.

Fuente: Alfredo Varona https://www.sport.es/labolsadelcorredor/javi-guerra-a-los-39-anos-ahora-ya-no-tengo-que-dar-explicaciones-a-nadie/

Imagen principal de Fotorunners.

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