Ruth Beitia: «En Cantabria hay programas de tutorización en los colegios para evitar el bullying»

Desde que se retiró hace cinco años del atletismo, Ruth Beitia no para. Da clases en la Universidad Atlántico de Santander, es responsable de Relaciones Externas, Institucionales y de Protocolo de la Real Federación Española de Atletismo y trabaja en GoFit guiando a jóvenes atletas. «Si algo aprendí en esta vida es que para conseguir las cosas hay que trabajar, trabajar y trabajar», dice convencida, así lo publica en su edición digital el periódico  http://www.marca.com

 Esa ha sido la receta de su éxito desde que empezó en el atletismo con 6 años. «Me encantaba la gimnasia rítmica. ¡Imagínate yo con mi 1,91 cm! Era prácticamente imposible. Mis padres estaban vinculados al atletismo –su padre fue juez en Barcelona’92-, somos cinco hermanos y todos lo practicamos», explica. Empezó compitiendo en cross y ganaba todos, pero Juan Manuel de Blas y Ramón Torralbo sabían «que ese tobillo era para saltar».

Los tres consejos de su padre para ser olímpica

Tras la experiencia olímpica de su padre, Ruth le preguntó qué tenía que hacer para estar en unos Juegos. Barcelona’92 había prendido la llama olímpica en ella. «Me dio tres consejos que hoy en día mantengo y que me gusta transmitir en los colegios: comer bien para estar saludable, no coger enfermedades y estar lejos de lesiones; estudiar porque esto es efímero y cuando se acaba la vida deportiva tienes que tener un aval para afrontar la vida; y sonreír, disfrutar de cada una de las cosas que iba haciendo porque si no, nada tendría sentido», dice convencida.

El atletismo se convirtió también en su refugio. «De pequeña, en el cole los niños eran un poco traviesos y me hicieron un poco de bullying. Me llamaban jirafa, pecho tabla, gafotas… El atletismo me ayudó a superar esos insultos. Cuando empecé a destacar, venían esas personas a buscarme y yo me hacía la loca. Sigo siendo la misma niña alta, con gafas, que no tenía pecho y era feliz haciendo atletismo. Y eso lo intentó transmitir hoy en día a los niños. En Cantabria hay programas de tutorización en los colegios para evitar el bullying. Donde pueda mandar mi mensaje, allí estaré».

Una carrera de altura

Aquella niña no podía ni imaginar que se convertiría en la primera y única campeona olímpica española en atletismo en los Juegos de Río 2016. Se retiró un año después tras haber participado en 4 Juegos y con 16 medallas en salto de altura sumando las de Mundiales y Europeos. La última que ha recibido ha sido el bronce de Londres 2012 con 10 años de retraso. «Sentí que se hacía justicia porque esa medalla era nuestra. Me removió mucho por dentro», reconoce.

Una medalla compartida «al 50%, como todas, con Ramón Torralbo«, su entrenador durante 27 años años y con el que sigue hablando todas las semanas. «Me costó cortar el cordón umbilical con él. Es como d ela familia», reconoce. Quedan mínimo dos veces al mes y a veces lo hacen para tomar algo después del pádel, la nueva pasión de Ruth.

Reconoce que, aunque ahora sufre más viendo el atletismo desde la grada, no echa de menos la competición. «La salud del atletismo español está por las nubes. Faltan saltadores y saltadoras de altura. Creo que lo dejé un poco huérfano. Me da pena porque estoy deseando que me quiten el récord de España».

Su próxima ‘medalla’ vendrá de Vietnam

Desde hace años, Ruth Beitia sueña con ser madre. Empezó el proceso de adopción antes de la pandemia. «Estoy a las puertas. Me voy a Vietnam en breve a por un bebé. En un momento de mi vida me planteé ser madre, es algo que siempre he querido, pero ya era el momento de cumplir ese sueño. Ahora el sueño no es una medalla, sino un niño o una niña vietnamita. Tengo todo el cariño para darle«, dice con una amplísima sonrisa.

Fuente: https://www.marca.com/marca-la-diferencia/2022/11/23/637b6ae0e2704e91518b4572.html

Últimas Noticias

Ir arriba