“Nos dijeron que no había más remedio que instalar concertinas»

La Autoridad Portuaria de Santander (APS) contrató la instalación de concertinas sin haber elaborado previamente ningún tipo de informe que justificara su utilización frente a otros métodos o valorara los riesgos que conllevaban. Tampoco, solicitó al Ministerio del Interior incluirlas en el Plan de Seguridad del Puerto aunque, estas constituyen una modificación sustancial del mismo, por el riesgo que generan.

Estas son las conclusiones de la documentación que el Puerto ha tenido que facilitar a Juventudes Socialistas (JJSS) de Santander tras el pronunciamiento del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG). La organización juvenil se interesó por dos cuestiones: conocer las razones que llevaron a decantarse por este material y no por otros y si se había notificado al Ministerio del Interior la instalación del mismo, puesto que de lo contrario podría haberse cometido una irregularidad. Sin embargo, el Puerto no fue capaz de aportar ninguna tipo justificación sobre la primera cuestión y se amparó en la Ley franquista de secretos oficiales para evitar responder a la segunda.

Finalmente, se conoce que la APS no elaboró ningún tipo de informe argumentando las razones que llevaron a la instalación de concertinas, frente a otros medios o valorando los riesgos que podían acarrear en la vida de las personas migrantes. Tan solo sostienen la necesidad de “elementos anti-acceso que imposibilite o dificulte la entrada de intrusos”, pero no profundizan más en la cuestión.

“Nos quedaremos sin saber por qué no prefirieron instalar cámaras y sensores de alta tecnología como existe a la altura del Centro Botín (en donde atracan los ferrys con destino a Reino Unido) o cualquier otro medio más humano” sostiene Yago Nan Fernández-Ayala, secretario general de JJSS de Santander.

Por otro lado, la APS reconoce que el Plan de Seguridad “no hace mención expresa a la tipología de cierre que deba ser utilizado”, identificando un vallado tradicional con las concertinas, sin tener en cuenta el peligro de estas. En consecuencia, no se solicitó el permiso del Ministerio del Interior, a pesar de que así lo establece la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante.

La organización juvenil recuerda que las concertinas: “son un tipo de alambre de espino provisto de cuchillas en forma de arpón diseñadas para penetrar y enganchar”. En consecuencia, y de acuerdo a la experiencia reciente, pueden ocasionar graves heridas, incluso la muerte. Sin embargo, el Puerto de Santander las equipara a un tipo de vallado más.

Por su parte, Nan añade: “lo verdaderamente triste detrás de esto, es la concepción de riesgos y vulnerabilidades que tiene la Autoridad Portuaria, que solo se interesa por la seguridad de las mercancías y no por la integridad física de las personas migrantes”. Además, JJSS recuerda como advirtieron al Puerto de la necesidad de contar con el visto bueno del Ministerio del Interior para instalar concertinas. Sin embargo, la APS no hizo caso, hasta que el 17 de enero anunció la paralización del segundo tramo, presupuestado en 188.100€. Por otro lado, el primer tramo, que costó 14.995€, aún no ha sido retirado.

Las mentiras Francisco Martín y Miguel Ángel Revilla

Juventudes Socialistas de Santander concluye su comunicado recordando algunas de las “mentiras” que se utilizaron para justificar las concertinas y que con el tiempo se han terminado demostrando que eran falsas.

“Nos dijeron que no había más remedio que instalar concertinas. Sin embargo, han sido incapaces de explicar por qué se decantaron por esta alternativa y no por otras opciones más humanas. Por ejemplo, el tipo de vallado que existe en este mismo Puerto a la altura del Centro Botín, que en lugar de cuchillas utiliza un complejo sistema de cámaras y sensores de alta seguridad. Además, precisamente en esa zona es donde atracan los ferrys con rumbo a Reino Unido, es decir, donde existe un mayor riesgo” sostiene Nan.

“También, advirtieron de que en caso de no instalarlas, las navieras se irían a los Puertos vecinos” dice Nan. Aunque, recuerda las informaciones periodísticas que demostraron que este es un problema que afecta al resto de puertos vecinos.

La organización juvenil señala la “hipocresía” de Miguel Ángel Revilla que mientras acudía al hormiguero a mostrar solidaridad y compasión con los migrantes que cruzaron las vallas de Ceuta y Melilla, aquí apoyaba a Francisco Martin, presidente de la APS, a quien nombró.

Tanto Revilla, como Martín insistieron en la necesidad de las concertinas. Recientemente, afirmaron que estas han contribuido a reducir el número de intrusiones en el Puerto. En este sentido, Nan recuerda los datos que la APS tuvo que reconocer al colectivo Pasaje Seguro, en virtud de la Ley de Transparencia y acceso a la información pública, afirmando que el 98% de los intentos de saltar la valla son abortados por la Guardia Civil y que “no existe ningún registro de devolución de carga por ninguna compañía”.

El secretario general de la organización juvenil concluye lamentando “el discurso falaz, de Francisco Martín y Miguel Ángel Revilla, que no hizo más que demostrar un temerario desprecio por las vidas de las personas migrantes y cuyo único propósito fue tapar su propia incompetencia y desconocimiento sobre la seguridad del Puerto”.

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