«Tuvimos la ventura en Comillas de que Antonio Gaudí nos dejase en nuestra villa una de sus obras más singulares, El Capricho»

PREGÓN DE LA ALCALDESA DE COMILLAS, TERESA NOCEDA, EN LAS FIESTAS DEL CRISTO (11 AL 19 DE JULIO)

El pasado 10 de junio se cumplieron 100 años del fallecimiento de Antonio Gaudí i Cornet en Barcelona. El venerable arquitecto catalán, cuyo nacimiento se disputan las localidades tarraconenses de Reus y Riudoms, caminaba ensimismado y fue atropellado por un tranvía cuando se dirigía desde su taller a la Iglesia de San Felipe Neri, como hacía habitualmente. Su aspecto desaliñado, al que se había dejado llevar, hizo que se le confundiera con un mendigo y que no fuera atendido con la debida premura, hasta que le reconoció un mosén de la Sagrada Familia, que ya había comenzado a construirse y era su obsesión. Ya era tarde. Tres días después del accidente murió. Estaba a punto de cumplir 74 años.

Tuvimos la ventura en Comillas de que, gracias a la estrecha relación con su mecenas Eusebi Güell y Antonio López, marqués de Comillas, aquel hombre nos dejase en nuestra villa una de sus obras más singulares (aunque debo decir que singulares son todas las que diseñó y ejecutó). El Capricho, nuestro Caprichu, pertenece a su etapa de los primeros tiempos, y en él se recogen ya las tendencias rompedoras que caracterizaron todas sus creaciones, inspiradas en el orientalismo y el arte islámico, ligadas luego al modernismo catalán, del que Comillas representó un preludio. También dejó su sello Gaudí en la Puerta de los Pájaros que, majestuosa, da entrada a la casa de la familia Moro en Santa Lucía, y en el mobiliario de la capilla-panteón de los marqueses, así como el quiosco (el llamado Quiosco de Comillas) que ideó para recibir a Alfonso XII en 1881 y del que no queda nada más que el testimonio verbal y alguna fotografía. El legado de Gaudí y las numerosas edificaciones, con predominio modernista, que se reparten por el municipio, así como el destacado casco histórico de la villa, enriquecen un patrimonio que la hace uno de los lugares más visitados y admirados de la cornisa cantábrica.

El mismo año que moría Gaudí, nacía el Club Deportivo Comillas, que, salvo algunas temporadas de travesía del desierto, ha sido cuna y centro de muchos deportistas comillanos. Su centenario es también motivo para rendir homenaje a las generaciones de jugadores, directivos y familias que han defendido y llevado su escudo y sus colores y han hecho del deporte una parte importante de la vida de nuestro municipio.

Sirva este doble recuerdo, a Gaudí y al Club Deportivo, para dar realce este año a las Fiestas del Santo Cristo del Amparo, del que estoy segura de que el arquitecto habría sido un gran devoto. Estos días de fiesta, tan señalados en el calendario de los comillanos, forman parte de nuestro arraigo y de nuestra memoria, de un pueblo que sabe conservar sus raíces mientras continúa construyendo su futuro. Son jornadas de celebración y reencuentro, en las que regresan a su tierra natal familiares y amistades; de respeto a las tradiciones y de abrazo solidario, abiertas por igual a vecinos y visitantes, nacionales y extranjeros, creyentes y no creyentes, morenos y rubios… Momentos en los que se agolpan las emociones al son del Himno, la danza de los picayos y el canto de las pandereteras mientras se conduce al Cristo hasta el muelle para la procesión marítima; se rememora la niñez en los juegos infantiles y los entrañables pasacalles folclóricos; se glorifica la noche en los fuegos artificiales que como estrellas fugaces reúnen a toda la comarca y, si es preciso, se saborea el amanecer tras las verbenas.

La llegada de las fiestas de 2026 culminan un año de intensa actividad cultural, deportiva y social. Gracias al trabajo de las distintas concejalías del Ayuntamiento, en colaboración con asociaciones, clubes, colectivos y numerosas personas comprometidas, Comillas ha disfrutado de una programación variada y de calidad para vecinos, vecinas y visitantes de todas las edades. Conciertos, exposiciones, eventos deportivos, actividades formativas, encuentros culturales y propuestas de ocio han dinamizado el municipio y reforzado ese espíritu participativo.

En este periodo hemos seguido avanzando en la mejora de los espacios públicos y los servicios, con actuaciones que contribuyen a hacer el municipio más accesible, sostenible y preparado para el futuro. La inauguración del nuevo paseo de la playa, la puesta en valor de El Secaderu, la instauración del aparcamiento del Regato Callejo, la apertura de la nueva Oficina de Turismo, la renovación de parques infantiles, la mejora de la señalética y la iluminación de edificios emblemáticos son ejemplos de ese continuo esfuerzo colectivo por seguir mejorando nuestro pueblo, a lo que se suma la rehabilitación de la estatua del Marqués de Comillas y la de la Fuente de los Tres Caños, ejemplos de ese patrimonio que forma parte de nuestra identidad y que hace de Comillas un pueblo vivo, dinámico y participativo.

Escribo estas líneas en las fechas en las que el papa León XIV visita varias ciudades españolas (entre ellas, Barcelona, donde ha honrado la figura de Gaudí con su presencia en la Sagrada Familia) y el ánimo me invita a subrayar sus mensajes de solidaridad, paz y dignidad; de acogida y hermanamiento con todos los seres humanos; de defensa de la diversidad de las ideas y sensibilidades. Son necesarios testimonios de este tipo para atajar los desmanes emanados desde las trincheras a las que lleva la polarización y que difunden sin ningún control las redes sociales. Es bueno el progreso, pero también es perverso si se usa con malas artes. Por eso es muy relevante que lo atestigüe una persona como el papa Prevost, que ha tenido la valentía de rebatir las actuaciones y bravuconadas de Trump y de sus correligionarios. Que los aplausos que recibió de las fuerzas políticas en el Parlamento español sirvan para terminar con esas lacras en España. Es primordial respetar los derechos humanos, destacó el pontífice. Hagámosle caso.

Os deseo a todos y todas unas felices Fiestas del Santo Cristo del Amparo 2026.

Autora: La alcaldesa de Comillas (Cantabria), Mª Teresa Noceda Llano.

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