Buruaga: «Nuestro compromiso es firme y lo hemos demostrado con la rehabilitación del hórreo de Avellanedo (Pesaguero)»

Hórreo: Se garantiza la salvaguarda de esta dimensión inmaterial

«Hoy celebramos un reconocimiento que honra nuestra historia. Los hórreos, guardianes de la vida campesina y del paisaje del norte, pasan a ser Patrimonio Cultural Inmaterial. Desde @gobcantabria hemos contribuido decisivamente a mantener viva su memoria, mostrando su valor en @caminolebaniego_cantabria y en nuestras comunidades rurales. Este reconocimiento protege no solo su arquitectura, sino también los saberes y tradiciones que representan. Nuestro compromiso es firme y lo hemos demostrado con la rehabilitación del hórreo de Avellanedo (Pesaguero), que data del siglo XVII, se encontraba en muy mal estado y es el último original de estilo montañés. Seguiremos impulsando on AMHOCAN su estudio, difusión y puesta en valor dentro de las rutas culturales de nuestra comunidad, reforzando su papel como símbolos vivos de identidad. Un patrimonio que sigue latiendo gracias al compromiso colectivo», María José Sáenz de Buruaga dixit, Presidenta de Cantabria.  

Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial

El Consejo de Ministros ha aprobado hoy, a propuesta del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, el Real Decreto por el que se reconocen los hórreos del norte de la península ibérica como vehículos de transmisión y expresión simbólica de identidad como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. Este reconocimiento pone de relieve no solo las actividades, oficios y conocimientos tradicionales asociados a estas construcciones, sino también un capital inmaterial contemporáneo y complejo que las comunidades han elaborado en torno a ellas.   Los hórreos, presentes en Galicia, Asturias, León, Navarra, Cantabria y País Vasco, desempeñan un papel esencial como marcadores culturales y expresiones de identidad colectiva, vinculados a prácticas sociales, saberes transmitidos, memorias compartidas y representaciones.

El objetivo de esta declaración es garantizar la salvaguarda de esta dimensión inmaterial, incorporándola de forma explícita en los procesos de identificación, documentación, estudio y difusión de este patrimonio, reforzando su reconocimiento y asegurando su transmisión intergeneracional.   Estos valores simbólicos configuran un capital cultural que contribuye a la cohesión social y al fortalecimiento de las identidades locales y regionales, manteniéndose vivo gracias a la interacción constante entre las comunidades portadoras y el bien, lo que asegura la continuidad y recreación de sus significados en el tiempo.

Los hórreos del norte de la península ibérica

Los hórreos son arquitecturas populares que se diseñaron para guardar las cosechas y alimentos y ponerlas a salvo de los roedores y alimañas. Su principal seña de identidad es que se levantan sobre pilotes o pies derechos que los aíslan del suelo para favorecer su ventilación interna y evitar el acceso de los animales.

En España, este tipo de construcciones se localizan en la fachada atlántico-cantábrica, en los territorios de Galicia, Asturias, León, Cantabria, Navarra y País Vasco. Más allá de esta materialidad, los hórreos poseen un valor inmaterial que reside en su función simbólica y social: han sido y siguen siendo lugares de memoria, hitos visuales y espacios cargados de significados asociados a prácticas, relatos y modos de vida tradicionales.   Sin embargo, se han detectado una serie de riesgos para su mantenimiento como pueden ser la desvinculación funcional del hórreo y su homogeneización, la desconexión intergeneracional o la pérdida de los contextos culturales. Por ello, las medidas de salvaguarda se orientan a la preservación de su dimensión simbólica y social, junto con la conservación material y los oficios tradicionales vinculados a ella.

La declaración de los hórreos del norte de la península ibérica como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial ayudará a garantizar su conservación, asegurando que las medidas de protección vayan más allá de su materialidad, asegurando su valor simbólico y de identidad social.

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