«Reinosa, educación y respeto: Una lección que trasciende el aula»

«La educación en el respeto, la escucha y la curiosidad no es fruto del azar, sino del trabajo constante de quienes acompañan a estos estudiantes en su desarrollo»

En un tiempo en el que con frecuencia se cuestiona el compromiso de los jóvenes con la cultura, la experiencia vivida recientemente en Reinosa invita, afortunadamente, a matizar ese discurso. Mi paso por la Primavera Cultural, con la proyección del documental Reinosa 1987: El precio de la reconversión industrial, junto a Magda Calabrese y la productora Objetivo Family Films, no solo ha sido un ejercicio de memoria histórica, sino también una oportunidad para observar de cerca la realidad educativa de las nuevas generaciones.

A lo largo de los últimos años, nuestro trabajo nos ha llevado a recorrer numerosos centros de educación secundaria en toda España. En ellos no solo proyectamos nuestras películas, sino que también desarrollamos talleres de cine con el objetivo de acercar el lenguaje audiovisual a los estudiantes y fomentar su pensamiento crítico. Sin embargo, no siempre hemos encontrado la misma actitud por parte del alumnado. En demasiadas ocasiones, la falta de atención, el desinterés e incluso la ausencia de respeto hacia el trabajo ajeno han empañado iniciativas que nacen precisamente con vocación educativa.

Por eso, lo vivido en el IES Montesclaros de Reinosa merece ser destacado. Allí encontramos algo que, aunque debería ser habitual, no siempre lo es: Respeto. Respeto hacia el trabajo proyectado, hacia quienes lo presentamos y, en última instancia, hacia el propio acto educativo. La actitud de los alumnos fue ejemplar, mostrando interés, atención y una madurez que evidencia que la educación va mucho más allá de los contenidos académicos.

Este comportamiento no surge de la nada. Es el reflejo de una comunidad educativa comprometida y de unos valores que se transmiten tanto en las aulas como en el entorno familiar. Es justo, por tanto, reconocer la labor del profesorado del centro, pero también poner en valor el papel de los padres y madres de estos jóvenes. La educación en el respeto, la escucha y la curiosidad no es fruto del azar, sino del trabajo constante de quienes acompañan a estos estudiantes en su desarrollo.

Reinosa, una localidad marcada por su historia industrial y por las consecuencias de la reconversión que abordamos en nuestro documental, demuestra así que también es un ejemplo en el presente. Un ejemplo de cómo la educación puede y debe formar ciudadanos críticos, pero también respetuosos.      Ojalá esta experiencia no sea una excepción, sino un espejo en el que otros centros puedan mirarse. Porque si queremos una sociedad más consciente, más participativa y más humana, todo comienza en gestos aparentemente sencillos: escuchar, respetar y valorar el trabajo de los demás.   Y en Reinosa, esos valores estuvieron más presentes que nunca.

Autor: Richard Zubelzu / Director de Cine 
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