«La ciudadanía afrontará este 2026 con subidas del precio de productos tan básicos como los huevos, el aceite y las patatas»
Durante 2025 las cosas en España han tenido su aquel, los hogares que han sido sufragados por el Ingreso Mínimo Vital acercan a tres millones las personas que han necesitado ser subsidiadas, la inflación interanual auténtico impuesto a las clases medias y populares se encuentra en el listón del tres por ciento, además de los problemas de la vivienda que provocan con gran afición las AA.PP (Administraciones Públicas) con sus impuestos y trabas para la construcción de las necesarias, mientras que los muy magros salarios que se cobran en España y la inestabilidad en los trabajos son impedimentos insalvables para que los jóvenes puedan iniciar proyectos de vida independientes del amparo familiar, aunque eso sí, el Estado nunca pierde, en 2025 ha ingresado más de trescientos mil millones de euros, ingresos que superan en más del diez por ciento la recaudación del año anterior.
Bueno, esto ya lo sabemos, queda ver lo que nos espera durante este 2026 que iniciamos. Algunas previsiones que conocemos son las del Banco de España presidido por el ex Ministro de Sánchez José Luis Escrivá. Según la Entidad el PIB de España crecerá el 2,2 % crecimiento este que es inferior al experimentado en 2025.
Dejando aparte el dato macro por antonomasia, la cotidianidad que tienen ante sí el común soporta la vivienda como un problema cuasi estructural con previsiones de aumento de costes que pueden encarecer los alquileres por encima del cinco por ciento, aumento que será superior si de comprar vivienda se trata, todo esto ocasionado por unas AA.PP que colmatan a impuestos e incertidumbre regulatoria un sector de gran importancia que afecta a muchísimas empresas y personas.
Los gastos diarios de la gente no se librarán de subidas que la incompetencia administrativa provoca, puesto que las empresas comenzarán a repercutir en la facturación de los usuarios el recargo «anti apagón», ese que aún no sabemos oficialmente qué lo provocó, esto incrementará la factura de la luz, además de otro aumento en la parte fija cuyas estimaciones le sitúan en el entorno del nueve por ciento.
La ciudadanía, que tiene el impertinente hábito de comer todos los días, afrontará en este 2026 con subidas del precio de los alimentos no inferiores al cinco por ciento sobre los del año que ha finalizado, año que como consecuencia de la subida de productos tan básicos como los huevos, el aceite y las patatas, acabaron convirtiendo la tortilla en artículo de lujo.
Como al Gobierno que ha tenido unos brutales ingresos con recaudaciones récord la cosa no debe parecerles suficiente, se ha lanzado a subir las cotizaciones sociales para este 2026 de modo que aumenta la base máxima de cotización, también sube el «mecanismo de equidad intergeneracional» que aumenta sobre el punto porcentual las bases de cotización, mientras que a los profesionales más competentes y demandados que evidentemente son los que más cobran, les meten un sablazo por medio de una sobre cotización a la que tienen los güevos de llamar «cuota de solidaridad». Vamos, que ni Dick Turpin.
Así que en estas estamos, continuaremos soportando este camino de servidumbre al que nos somete el Estado, mientras que la mayoría permanece silente ante la avalancha impositiva y el agit-pro de los bien engrasados voceros gubernamentales que curiosamente callan como puertas ante el insólito caso entre los países de la Unión Europea que es España, que se encamina a su tercer año consecutivo sin Presupuestos Generales del Estado.
Autor: Alfonso del Amo-Benaite. Consultor de Mercados & Marketing.