20/06/2024

nada personal, solo información

El Museo de Arte de Santander reabre al púbico con ‘MAS–2024. Colección Permanente’

Propuesta museográfica, científica y técnica siempre capitaneadas por el emblemático retrato de Fernando VII de Francisco de Goya

El Ayuntamiento de Santander reabre su museo municipal tras la rehabilitación del histórico edificio de Leonardo Rucabado, su sede madre. Tres son los criterios básicos del feliz reencuentro: la puesta en valor del propio patrimonio, la oferta de una excelencia cualitativa selectiva de cuanto posee, muy especialmente del talento cántabro, y la exposición de todo ello para disfrute de sus visitantes, a través de una clásica y clara secuencia cronológica (ver detalles). Como no podía ser de otra forma, el MAS  ( http://www.museosantandermas.es/es/ ) abre nuevamente sus puertas como servicio público museístico que es, poniendo en valor sus colecciones y mostrando una selección con mucho de lo mejor de ellas.

El Museo de Arte de Santander se incorpora así al conjunto de instituciones públicas y privadas de oferta patrimonial, artística y prehistórica–arqueológica de la ciudad de Santander, con marcada personalidad propia. Algunas, como la nuestra, ya efectiva (Centro Botín, Fundación Caja Cantabria, MAS), otras en decidida marcha (MUPAC, Museo Faro Santander, MNCARS–Archivo Lafuente), todas con sus colecciones, acopio, conservación, restauración, investigación y exhibición de fondos propios, muy cercanas unas de otras. A estas instituciones es imprescindible añadir otros ámbitos y proyectos que, de igual manera, enriquecen la oferta expositiva de la ciudad (Enaire, Autoridad Portuaria, Faro Cabo Mayor), así como cultural (Ateneo, Parlamento, Universidad de Cantabria). Todas con sus propias características, claros objetivos y cometidos, totalmente diferentes entre sí y singularmente complementarias; unas, ya históricas, reactivadas y metamorfoseadas y otras de nueva creación, con especial inteligente engarce.

Esta oferta se presenta con una diversificación ciertamente llamativa. La singularidad queda remarcada, además, por no ser fruto de un proyecto único previamente estudiado y adoptado. Cada una de las instituciones viene coexistiendo de forma histórica o se engarza a lo existente, sin interferencia alguna de contenido, objetivos o intereses. Todo se ha ido forjando con la naturalidad propia de una ciudad inquieta y creativa, rica en diversidad y contenidos. Entre otras cosas, no ha necesitado de un estudio o diagnóstico que lo haya provocado, sino que es una realidad que define, de alguna manera, la forma de ser de la sociedad santanderina: diversa, rica, poliédrica, siempre participativa. Con esta calidoscópica y diferenciada propuesta, Santander se erige con propia oferta que nada tiene que ver con la de otras ciudades, llamémoslas periféricas, en lo que al siglo xxi se refiere. Cada una de ellas posee sus propias características e idiosincrasia, obviedad que, en ocasiones, se pierde de vista. Ha sido y es habitual que cuando una ciudad hereda, propone, adapta o desarrolla una forma cultural con éxito, rápidamente es señalada como modelo o espejo a seguir para otras localidades. Por ejemplo, hubo una época en que distintas urbes periféricas querían tomar como modelo cultural a la Valencia de los noventa; en los últimos años, lo es Málaga. Pero estas u otras no tienen nada que ver, no ya entre sí, sino con otros ejemplos o, en concreto, con nuestro modelo.

Todas, absolutamente todas las instituciones citadas de Santander son propias en cuanto a contenido y propiedad –no son préstamos a un plazo, alejadas de lo que constituyen, por ejemplo, franquicias–, lo que le confiere a la capital cántabra una propuesta de contenidos, un arraigo y otra continuidad que la singulariza de forma novomilenaria y actual. Todo o casi todo es de nuestra propiedad y nada se repite, no hay solapamientos ni cacofonías culturales, incardinándose con una especial proporcionalidad y cercanía. Engarzados como MAS en esta retícula cultural santanderina del siglo xxi que viene creciendo con naturalidad y de forma sostenible, siendo como somos museo municipal, reabrimos ahora las puertas para reincorporarnos a la vida artística y cultural de Santander desde la histórica sede, tras un periodo de obligada espera. Agradecemos las constantes muestras de apoyo, cariño e impaciencia, transmitidas de forma constante por los ciudadanos, echando de menos nuestra oferta diversificada. Teniendo siempre claro el concepto de metamorfosis, se ha de seguir creciendo, mejorando en todos los sentidos; en ello trabajamos.

En cuanto a la oferta expositiva de la colección permanente, el MAS reabre sus instalaciones con el proyecto que denominamos MAS–2024. Colección Permanente, selección de muchas de sus mejores obras. Es una propuesta museográfica, científica y técnica con mucho de lo más importante de nuestras colecciones, siempre capitaneadas por el emblemático retrato de Fernando VII de Goya. Lo presentamos haciendo destacar esta propuesta patrimonial a través de la exhibición mayoritaria de fondos de artistas cántabros o vinculados a la región. Esto posee un primordial sentido para el MAS, de acuerdo al carácter descentralizador del museo, nudo gordiano de la institución, presentación de una colección desarrollada por un equipo curatorial de trabajo (Carretero, Polo, Zamanillo).

En 2023, el museo presentó la obra editorial en dos volúmenes titulada MAScolección2021. Estudios y Reflexiones. Catálogo Sistemático. Esta histórica edición es consecuencia de la colaboración y trabajo de más de medio centenar de autores, con el añadido de otras muchas personas como parte de un equipo editorial y el imprescindible mecenazgo de Inmobiliaria Comillas. En ella se presentan las colecciones del MAS, dedicando otros capítulos a históricos expositivos, trabajo editorial, benefactores, etc. Dos de las características que ahí se remarcan responden a los conceptos de descentralización y metamorfosis del museo. El primero está referido a la consciente y continuada labor de la institución para proteger y enfatizar el talento artístico autóctono que, en el caso de Santander y Cantabria, ha sido y es relevante. El segundo, tiene que ver con la constante labor de crecimiento y mejora de la institución a todos los niveles, oferta que, como museo público, posee el fundamental objetivo de invitar al deleite y conocimiento.

A través de las cuatro plantas, y en cascada, podemos ver pinturas, esculturas, fotografías, dibujos, grabados, videos, instalaciones… de artistas como Goya, D´Óbidos, Pacheco, Castello, Giordano, Clara Trueba, Riancho, Sainz y Saiz, Egusquiza, Iturrino, Blanchard, Lagar, Miró, Alegre, Solana, Cossío, Bernardo, Quintanilla, Alvear, Quirós, Oteiza, Mallo, Vostell, Hidalgo, Basilico, Corazón, Raba, Foz, Gran, los Sáez, Sanz, Avecilla, Garay, Lamarca, Torner, Baldeweg, Bermejo, Gruber, Cuevas, Uslé, Concha García, Gallego, Civera, Plossu, Torres, Sawa, Navares, Aballí, Partegás, González Palma, Costantino, Melis, Billingham, Rinnekangas o Fuchs, entre otros. Muchas de las piezas son fruto de la creatividad de artistas cántabros, ofreciendo la oportunidad de su disfrute como en ningún otro lugar. Además, la sencilla propuesta cronológica general, ya trabajada y mostrada entre 1993 y 2003, queda muy enriquecida, porque el ingreso de fondos desde principios de los noventa del siglo xx hasta hoy es considerable: hemos pasado de 845 a 3.532 obras de arte en propiedad.

Las limitaciones espaciales impiden mostrar otras muchas piezas de diferentes artistas, razón por la cual, al final de cada capítulo –de cada planta–, se recoge una adenda en la que se citan otros creadores que podrían estar igualmente representados. Abordamos, pues, esta edición, a través de la cual se recogen muchas de las grandes obras del MAS, confiando que sirva de disfrute para los visitantes.

Scroll al inicio