Javier Soler-Espiauba: «La peor izquierda de Europa»

España ha tenido mala suerte en los dos últimos siglos con sus políticos en general, con honrosas excepciones, y muy en particular con sus políticos de izquierdas y sus partidos de izquierdas. El PSOE, lo peor de todo.

El Partido Socialista nunca ha sido un partido que pusiera por delante y por encima los intereses de los españoles en su quehacer histórico. Lo primero han sido los intereses del propio partido por muy mezquinos que fuesen. Y olvidando la existencia de la ética y la moral, si conviene al momento.

La primera intervención de Pablo Iglesias Posse en Las Cortes supuso una amenaza de muerte al entonces primer ministro, Antonio Maura.  Esto presagiaba lo que pudiera ser y por desgracia fue. Su convocatoria de Huelga General Revolucionaria en 1917, ayudados por los anarquistas se saldó con 71 muertos y 156 heridos. Colaboración temprana con la Dictadura de Primo de Rivera, Largo Caballero, ya que fue nombrado Consejero de Estado. La firma del pacto de San Sebastián de 1930 con los separatistas es algo que han arrastrado hasta hoy mismo como se puede ver con la desgraciada Ley de Amnistía, y que en aquel momento tuvo como primera consecuencia la Sublevación de Jaca y posteriormente la proclamación de la República  teniendo como pretexto unas elecciones municipales donde la izquierda perdió aunque ganó en las grandes ciudades.  
La quema de conventos e iglesias recién inaugurada la República como ya habían hecho en la Semana Trágica en Barcelona en 1909, al parecer como aperitivo, hay que unirlo a la suspensión de derechos fundamentales durante casi todo el tiempo que duró la Constitución de 1931 por medio de la Ley de Defensa de la República. La petición al Presidente de la República Niceto Alcalá Zamora de la anulación de las elecciones de 1933 porque las habían perdido y exigiendo su repetición, es algo inaudito en las democracias europeas. 
El Golpe de Estado de 1934 al no aceptar su derrota en las elecciones del año anterior y como forma violenta de no aceptar las urnas, si las urnas no les daban el poder, tuvo como resultado 2.000 muertos, miles de heridos y más de 15.000 detenidos. 
Hubo pucherazo en las elecciones de 1936 donde se falsearon más de 50 actas a favor del Frente Popular en los manejos de la Comisión de Revisión de actas de tal manera que hasta Indalecio Prieto la abandonó escandalizado. La destitución, absolutamente fraudulenta, del Presidente de la República, Alcalá Zamora para colocar en su lugar a Azaña, le destituyeron por haber convocado unas elecciones que ellos mismos reclamaron. En el desorden criminal que siguió a la constitución del primer Gobierno del Frente Popular las calles de España fueron ocupadas por el extremismo y se libraron verdaderas batallas en las calles de toda España a tiro limpio con más de cuatrocientos muertos entre Febrero y Julio de 1936. 
Y no se puede olvidar el trágico comportamiento tras la sublevación militar que no se ocupó de defender la República si no de tomar la sublevación como pretexto para desatar la Revolución, traer todo tipo de Comisarios Políticos soviéticos que eran los que en realidad detentaron el poder, asesinar de manera cobarde por miles a supuestos desafectos inocentes en la retaguardia y hacer desaparecer las propias instituciones republicanas como el Parlamento que en la práctica no se reunió.  Sin olvidar el envío del oro del Banco de España a la Unión Soviética, una de las tres mayores reservas del mundo y el robo de los fondos de los Montes de Piedad, donde las clases populares pedían préstamos dejando sus humildes pertenencias como aval,  para sufragarse el exilio los dirigentes socialistas.
Tras todo esto el PSOE se tomó cuarenta años de vacaciones ya que en la lucha antifranquista prácticamente no estuvo. Y llegó la democracia. Muchos quisieron suponer que habían aprendido algo. Parece ser que no. Al llegar al Gobierno se comportaron con soberbia y saltándose la ley en casos tan graves como el terrorismo de Estado con los GAL y decenas de casos de corrupción Roldán, Filesa, Malesa, Time Sport, el BOE, Renfe, Cruz Roja… un rosario de delitos inacabables. En esto y por esto ganó la derecha. Y volvió a ganar con mayoría absoluta. Otra vez se plantearon el “esto no puede ser” . Y actuaron en consecuencia. 
En todo este recorrido histórico no hay que olvidar su doblez en las relaciones con los gobiernos del PP, cuando firmaba el Pacto Antiterrorista estaba hablando al tiempo con Batasuna y ETA, según han contado ellos mismos, de la misma manera cuando votaron el artículo 155 en el Senado para suspender la autonomía catalana por el Golpe de Estado del separatista Puigdemont en tiempo real hablaban con ese separatismo a espaldas del Gobierno. Todo vale para mantener la hegemonía.  Como si solo fuera aceptable el sistema si manda el PSOE. El terrorismo volvió a atacar y explotaron los trenes con casi 200 muertos.
La izquierda lo usó para manipular la situación acusando al gobierno de ocultar información y encontrando muy natural que rodearan las sedes del PP la víspera del día electoral, usando la algarada y los asesinados para ganar unas elecciones que se celebraron en un clima terrible. Llegó al Gobierno otra vez el Partido Socialista y dejaron sin resolver la investigación del atentado que les llevó al poder. Se destruyeron pruebas, desaparecieron otras, se demostró que algunas otras eran falsas y todo quedó en un limbo. Luego llegó la crisis económica y la pésima gestión tuvo como consecuencia el ser España uno de los países, si no el que más,  con las consecuencias devastadoras peores de nuestro entorno. Perdieron el poder y se lo quitaron a la derecha seis años después convenciendo a todos los demás que el PP era un partido corrupto y Rajoy también. Se aprovechó un renglón de una sentencia de un juez cercano ideológicamente para ello. Aunque el Supremo anulara ese renglón, el mal ya estaba hecho y una moción de censura consiguió lo que parecía imposible, inaudito y fantasmagórico: Sánchez Presidente.
Hoy nos encontramos con un Socialismo acuciado por los separatistas a los que regala lo que piden, con dos expresidentes socialistas condenados a penas de cárcel por corrupción, Griñán y Chaves, una ley de amnistía que tiene un extraordinario rechazo popular, Pamplona en manos de Bildu y como guinda el caso Ábalos… Esto y no otra cosa es el PSOE. La peor izquierda de Europa.
Autor: Javier Soler-Espiauba Gallo / Profesor de Educación Física.
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