Javier Soler (Profesor de Educación Física): «Deporte y Política»

«Hay que eliminar el Consejo Superior de Deportes y ceder sus competencias al Comité Olímpico Español. Ya existe en otros países, no es nuevo y es posible»

Después del esperpento vivido en tiempo real acerca de la crucifixión del Presidente de la Federación Española de Futbol por su estúpido comportamiento al que pudiéramos definir como grosero y nos vamos a quedar muy cortos, hemos comprobado que la política muchas veces invade el deporte y el deporte es utilizado por la política como muestra y propaganda de éxitos por parte de un Gobierno o un  Régimen.

Ya en la antigua Grecia los Juegos Olímpicos y otros que son el precedente de los actuales, tenían un componente político muy señalado, si dos polis o Ciudades Estado estaban en guerra las hostilidades cesaban para la celebración de los mismos. No hay que ir tan lejos. Los Juegos Olímpicos de 1936 fueron una exhibición de la marcha del nuevo Régimen Nazi. Los logros de los deportistas alemanes eran y se identificaban con el Partido Nacional Socialista. Era la luminosidad de una Alemania transformada en Deporte, la competición era una metáfora del tablero mundial y los conflictos latentes. Más adelante en los años 50, 60 y 70 la URSS y también la Alemania del Este  y otros países del Este del Telón de Acero utilizaron también las competiciones deportivas internacionales para demostrar la “salud” y “vitalidad” del socialismo real del Pacto de Varsovia. Aquí hay un detalle que fue brotando a lo largo de los años, las drogas que les daban a sus pupilos para obtener ventaja en el juego, todo ello animado por los gobiernos comunistas como se sospechaba y se ha comprobado posteriormente. Las consecuencias para muchos deportistas fueron muy perjudiciales o fatales y las competiciones estaban falsificadas.

Hoy la política se ha mezclado con los intereses económicos que se han generado en el universo deportivo. Muchas disciplinas deportivas generan una expectación continua que poco a poco se ha ido monetizando más y más.

La manipulación política del deporte es nefasta. Los valores con los que el deporte se manifiesta y funciona, esfuerzo, tesón, mérito, capacidad, respeto a las reglas claras para conseguir un juicio objetivo, superación… todo ello parece muy liberal conservador, pero determinarlo así no sería correcto. La política prostituye el deporte y destruye sus principios básicos.  Sería más saludable que los valores del deporte calaran en la política donde los sistemas actuales de partidos, todos, rehúyen esos valores porque son clubes de amiguetes y microoligarquías despóticas donde el mérito y la capacidad están ausentes.

¿Cómo solucionar la evidente politización del deporte? Lo primero que hay que señalar es la falta de respeto que la política tiene al deporte, la Secretaría de Estado del Deporte se ha convertido de la forma más obscena en moneda para recompensar a políticos de partido que poco o nada tienen que ver con el deporte ni saben por donde empezar, generalmente mediocres, que no sabes donde ubicar. Cinco Secretarios de Estado en cuatro años hacen que la política deportiva ni siquiera se haya planteado. Solo esta degradación de los últimos tiempos justifica la propuesta que se me ocurre.

Hay que eliminar el Consejo Superior de Deportes y ceder sus competencias al Comité Olímpico Español. Todos los deportistas federados de todas las disciplinas mayores de edad elegirían ese Comité y existiría una figura intermediaria entre el Gobierno y el COE nombrada por el propio Gobierno.

Se conseguiría la despolitización, la imposibilidad de selecciones regionales que quieran ser “nacionales”, el COE impediría la pitada al himno nacional, el favoritismo sería paliado porque sería juzgado en las urnas, los déspotas tendrían más caro ejercer su despotismo, el presidente del gobierno no podría nombrar a una periodista que le ha escrito un libro como pago a sus servicios… serían los hombres y mujeres del deporte dueños de su propio destino sin las tropelías políticas de los últimos años. Ya existe en otros países, no es nuevo y es posible. Si los jueces deben elegir el gobierno de jueces, los deportistas deben elegir a sus dirigentes. Es fácil.

Autor: Javier Soler-Espiauba Gallo / Profesor de Educación Física.

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