Piélagos: Primeros auxilios ante incidentes cotidianos en casa o en la calle

Atragantamiento:  El cuerpo pone en marcha un mecanismo de defensa

Una treintena de familias con hijos pequeños ha aprendido en Piélagos nociones básicas de primeros auxilios para entrenarse a incidentes cotidianos que pudieran sufrir en casa o en la calle, hasta que llegase la ayuda especializada, si ésta fuera necesaria.  Son los participantes en los tres talleres que el Ayuntamiento de Piélagos, en colaboración con Cruz Roja Cantabria y en el marco del Plan Corresponsables del Ministerio de Igualdad, ha impartido en las localidades de Liencres, Arce y Renedo.

Dirigidos en todos los casos por Borja González, responsable de formación de Cruz Roja Cantabria en Torrelavega, han tenido como finalidad enseñar a los padres no sólo a minimizar el tiempo de bloqueo que se suele sufrir ante una situación de emergencia, sino también a que sepan qué hacer o cómo actuar en cada momento. Aunque los cortes y las heridas que se pueden hacer los niños están a la orden del día, el objetivo de las tres sesiones, eminentemente prácticas, ha sido dar respuestas a dudas comunes, pero no por ello menos importantes, sobre cómo deben dormir los más pequeños, de qué forma abrigarles o, lo más importante, qué hacer si se atragantan, al ser una situación muy grave que puede llevar a una parada.

La importancia de la prevención

“Aunque la seguridad total no existe, la principal norma para evitar situaciones de riesgo es la prevención”, ha recalcado Borja González, quien ha incidido en la importancia de cortar en trozos pequeños los alimentos cuando los niños empiezan a comer sólido. En la misma línea, ha hecho hincapié en que “los niños a la cocina solo deben entrar para comer”, al tiempo que ha incidido en la necesidad de extremar las precauciones cuando cocinamos, por ejemplo, con los mangos de las sartenes.

Asimismo, ha recalcado que los niños deben dormir de lado o boca arriba para evitar atragantamiento por vómito, pero nunca boca abajo porque eso supondría mucho peso sobre los pulmones.  En la misma línea, ha subrayado que, aunque las cunas son muy bonitas con peluches, cojines y colchas, a la hora de dormir hay que retirar todos estos objetos. Preguntado sobre la temperatura a la que debe estar una casa cundo hay un niño pequeño, ha respondido que “es preferible que pase frío a que tenga calor excesivo”.  De hecho, ha apuntado que la temperatura de los más pequeños debe de ser “un escalón más” que el de los adultos, siendo lo recomendable estar entre 20 y 24 grados.  “Si yo en casa estoy a 22 grados estoy con mi pijama de invierno, mi bebé con su body y su pijama, tapado con una sábana es suficiente”, ha apuntado.

Desmontando mitos

Las preguntas más habituales en los tres talleres de primeros auxilios para padres con hijos pequeños han estado relacionadas con los atragantamientos, al ser, según ha apuntado Borja González, “lo que más inquieta y asusta porque si el niño no puede respirar no sabemos qué hacer”. Así, ha asegurado que, en el supuesto de que el menor entre en parada cuando no respira, no hay que tomar el pulso como en la tele, sino que hay que comenzar a hacer la Reanimación Cardiopulmonar Básica (RCP) porque, “es esencial”.

“Por cada minuto que esté en parada disminuye un 10 por ciento las posibilidades de sobrevivir”, ha precisado. El responsable de formación de Cruz Roja Cantabria en Torrelavega, ha explicado que una RCP “debe realizarse sobre una superficie dura, no se puede hacer sobre el colchón de la cama o la cuna”.

“A un bebé o lactante menor de un año hay que practicarla con los pulgares en el centro del pecho”, ha aclarado, al tiempo que ha indicado que el número recomendado es de 15 comprensiones por cada 2 insuflaciones. Borja González ha matizado que, si el niño ya es más grande, se pude hacer presionando el pecho. En cualquier caso, ha recalcado que “es importante comprimir para que el corazón siga bombeando sangre al cerebro cuando no pueda hacerlo por sí solo”. También ha subrayado que “es preferible pasarme que quedarme corto”, al tiempo que ha advertido de que “las costillas se rompen”. En niños igual es más complicado porque los huesos no son duros y tienen cierta elasticidad, pero en niños de más de 14 años y adultos es normal, ha puntualizado.

Cómo actuar ante un atragantamiento

Borja González ha explicado que existen dos tipos de atragantamientos. Así, se ha referido al incompleto o parcial, que es cuando un objeto obstruye la vía aérea, pero el aire pasa y la persona puede hablar, aunque lo haga mal o con dificultad.  En estas situaciones, el cuerpo pone en marcha un mecanismo de defensa que es la tos para expulsar el objeto, ha relatado este profesional, quien ha incidido en que “lo único que tenemos que hacer dejar que la tos haga su trabajo, levantar al niño hacía delante y animar a que siga tosiendo”.  Asimismo, ha sido rotundo al afirmar que “hay que evitar golpes, un instinto natural, pero un error porque puedo hacer porque ese objeto se mueva y sea obstrucción total”.

Si el atragantamiento es total y el niño no puede respirar, hay que llamar a emergencias y, mientras llega la ayuda especializada, “vamos a dar cinco golpes entre las escápulas -entre las paletillas- con el talón de la mano, pero nunca directos, sino hacia arriba”.  “Si no lo conseguimos, vamos con la maniobra de Heimlich, pero no en el centro del pecho sino debajo del diafragma para generar una presión negativa y que pueda expulsar el objeto”, ha relatado Borja González.

En este sentido, ha explicado de forma práctica a los asistentes que se hace siempre en la boca del estómago, con dos movimientos en uno. “Primero, para meterme dentro del diafragma y el segundo de subir para generar la presión negativa en la vía aérea. Entro y subo, fuerte”, ha ejemplificado.  El responsable de Formación de Cruz Roja Cantabria en Torrelavega, ha sido rotundo: “que no lo consigo, vuelto a los cinco golpes y, si cae inconsciente porque no puede respirar, hay que empezar con las maniobras de reanimación”.

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