Fundación Naturaleza y Hombre (FNYH) ha convocado una jornada de voluntariado el domingo, 29 de septiembre, en la presa de El Arral, en Liérganes, con la intención de llevar a cabo labores de acondicionamiento y reforestación tras la reciente habilitación de una escala para salmones próxima al azud, en la margen izquierda del río Miera.

Tras la creación junto a la presa de un paso para que salmones y otros peces pudieran superarla y completar así su ciclo vital en el río, «ahora toca retirar pequeños restos de escombros y restaurar el bosque de ribera que pudiera haber sido afectado», ha indicado la coordinadora de Educación Ambiental de Fundación Naturaleza y Hombre, Laura Dorado.

Por ello, esta organización, que coordina el proyecto europeo LIFE Miera en que se inscribe la actuación, ha organizado una jornada de voluntariado, abierta a todas las edades y para la que los únicos requisitos son inscribirse a través de la web de FNYH y que los menores vayan acompañados de un adulto.

La jornada comenzará a las 10.30 horas en el Fluviarium de Liérganes, que se ha establecido como punto de encuentro, y en el que Asier Saiz, que ideó la escala, hará una breve introducción al proyecto. Después, todos los participantes se dirigirán a la presa de El Arral, que limpiarán de pequeños restos de tierra, escombros y residuos, tras lo cual harán una plantación con la que restaurar la flora autóctona.

El acondicionamiento de un paso para salmones en la presa de El Arral se llevó a cabo como parte de un proyecto europeo, coordinado por Fundación Naturaleza y Hombre, que velaba por la conservación de la biodiversidad en la cuenca del río Miera desde su nacimiento hasta su desembocadura.

Además de en la presa de El Arral, y también como parte de ese proyecto, se habilitaron pasos en las de Revolvo (o Regolgo, como se conoce en la zona, y cuya obra llevó a cabo la Confederación Hidrográfica del Cantábrico) y en la de Rubalcaba. Tras la finalización de los trabajos, en las Navidades pasadas, ya pudieron verse salmones a la altura del Puente Mayor, lo que hacía más de 200 años que no ocurría.

En El Arral se optó por una solución que permitiera el remonte de los salmones de la forma que menos interfiriera con la conservación de este Bien de Interés Cultural, de modo que en la margen izquierda, y totalmente separada de la obra original, se acondicionó una escala de artesas (una especie de escalera para peces). En Rubalcaba, por su parte, la intervención consistió en la creación de un estanque que sirviera de paso intermedio para que los salmones salvaran el obstáculo realizando dos saltos a contracorriente.

Previamente, se llevó a cabo una captura y traslado de los peces río arriba para que estos se vieran lo menos afectados posible. Ahora, «toca restaurar la flora», han señalado desde la fundación.

El remonte del salmón al curso alto del río supuso la culminación del proyecto LIFE ‘Conservación de la biodiversidad en el río Miera‘, que durante más de cuatro años llevó a cabo distintas actuaciones de protección y fomento de la fauna y flora autóctonas, entre las que destacó una intensa labor de reforestación, y que favorecieron la presencia de especies como la nutria europea o el salmón atlántico en una Zona de Especial Conservación (ZEC) de la Red Natura 2000.

El proyecto, desarrollado gracias al programa europeo LIFE de conservación medioambiental, estuvo coordinado por Fundación Naturaleza y Hombre y contó con la colaboración de la empresa pública MARE y la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria así como con el apoyo de Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica.