Se denomina voto útil o voto estratégico​ a una modalidad de decidir el voto ciudadano en función del eventual resultado de las elecciones. El «voto útil» concede máxima importancia a ganar la elección concentrando el voto, a la vez que busca evitar la dispersión del voto en múltiples alternativas.

Los españoles estamos en unas nuevas elecciones y debemos participar en una decisión de vital trascendencia política. El votante tiene ante sí, la oportunidad, el momento de situar y de colocar a España en el lugar de trabajo político cómodo y rentable que precisa desde hace un tiempo. ¿Por qué cómodo y rentable? Cómodo porque es hora de que salgamos juntos a trabajar y a ver cómo marcha este país, sin tener necesidad de hacer pactos contra natura. Y rentable porque se hace obligado navegar en una misma dirección sin necesidad de pactar aquello que no permite gobernar, de lo contrario no será rentable y perderemos todos.

El escenario dibujado es el ideal. Conseguir la comodidad y la rentabilidad política que anhela España. Ahora bien, tal y como ahora mismo ‘los bolos están pinados’, hay un claro riesgo de que España se vea en una situación de incomodidad en la cual saldremos perdiendo todos.

Actualmente hay 5 partidos políticos que van a situar el arco parlamentario español en una situación de gobernabilidad o no gobernabilidad y, con la opción y la posibilidad de que un sexto, Más País, entre es dicha escena.

El votante debe saber, debe entender, y sabe y entiende, por eso participa con su voto, que su decisión es única, trascendental y sienta una inclinación.

En España hay dos bloques claramente definidos. Por un  lado el actual gobierno que debido a no haber podido sacar adelante los presupuestos por el empecinamiento de los nacionalistas catalanes, estamos donde estamos. ¿Por qué el bloque de la derecha acusa a Pedro Sánchez de estar con los nacionalistas si precisamente por ellos estamos en elecciones? Lo hacen porque es más fácil ir a la moción de censura que echó a un gobierno corrupto, que admitir que Sánchez no se doblegó a los intereses de esos mismos nacionalistas. Pero la memoria es frágil. Por cierto, aquella moción de censura el PSOE la denominó como se denomina, pero Albert Rivera salió con aquello de ‘moción instrumental’. Es bueno recordarlo.

No permitir un referéndum, hacer que España siga siendo España con sus singularidades, autonomías y demás, por hacer eso mismo el PSOE, Pedro Sánchez, no pudo aprobar los presupuestos y estamos donde estamos. Pero el bloque de la derecha prefiere ‘vender’ que estamos aquí por gobernar con los nacionalistas, cuando es justo lo contrario.

Ese bloque de la derecha (Partido Popular, Ciudadanos y VOX)  está dispuesto a crear una España distinta a la actual, una España distinta a la que hay desde la Constitución de 1978. Una España sin autonomías y retrocediendo a una situación política en blanco y negro. Como así lo ha hecho en la Asamblea de Madrid y como así lo quiere hacer VOX en Cantabria proponiendo la ilegalización del partidos políticos como el PNV. Ese es el guión que tratan de imponer poco a poco. No tienen prisa, no, pero quieren implantar criterios, imponer formas y lo hacen con verbos nada participativos. Prohibiciones que ya vivió España hace décadas. El Partido Popular precisa de VOX para sumar y de Ciudadanos, y como lo precisas pues debe tener en cuenta sus propósitos, sus querencias y sus reminiscencias.

Ese es el bloque de la derecha. El mismo que Pablo Casado enalteció la víspera de las elecciones del 28-A. Ese bloque , ¿con quién puede pactar en el resto del arco parlamentario sino es consigo mismo?    

En cambio, el bloque de la izquierda, con PSOE, Unidas Podemos y la presencia más que posible de Más País, puede conseguir más apoyos que el bloque conservador. Sánchez nos ha traído a unas elecciones precisamente por no acceder a las pretensiones nacionalistas, pero por esas pretensiones, ¿se hace necesario ilegalizar un partido?  Porque ese es el objetivo de aquellos que no están de acuerdo con la libertad no sólo de prensa, sino de pensamiento. Si entramos en la posibilidad de que España suprima la libertad de prensa y de pensamiento, habremos retrocedido más años que al blanco y negro. Por eso el voto útil, nos lleva a concederlo a quien puede pactar y sumar para, de una vez, navegar en la senda del trabajo y del entendimiento. Por ello, Pedro Sánchez es el voto útil del domingo día 10 de noviembre.