La propuesta cinematográfica que propongo en esta ocasión os dejará K.O. a nivel emocional. Para ello me he metido en una invisible máquina del tiempo. Y tras viajar al pasado os traigo un recuerdo -en formato cinéfilo- de una película, que en absoluto te pasará desapercibida.

Tras la exposición inicial, y antes de meterme de lleno en la materia, te advierto: prepárate para recibir un golpe directo al alma de manos de la película Million Dollar Baby.

Antes del impacto permite que te tenga en suspense y que mantenga la intriga y la tensión.

DATOS PRINCIPALES

-Película estadounidense.

-Año de entreno: 2004.

-Film de género dramático – temática deportiva.

-Duración: 2 horas, doce minutos.

-Dirigida y producida por Clint Eastwood, quien también se encargó de poner la banda sonora original (B.S.O.) y asumir uno de los personajes protagonistas.

-Million Dollar Baby recibió cuatro Óscar y más de cuarenta premios nacionales e internacionales.

Y ahora sí. Subámonos juntos al ring: el combate está a punto de empezar.

Alza tus puños al contrincante, teniendo presente que el que nace para llevar la etiqueta de campeón jamás tira la toalla porque no se rinde.

MILLION DOLLAR BABY NARRADA POR “SCRAP” (MORGAN FREEMAN)

Maggie Fizgerald (papel interpretado por Hilary Swank) tiene 31 años y es natural del estado de Missouri. Huérfana de padre, sobrevive trabajando de camarera en un establecimiento de Los Ángeles.

Tras huir de la mezquindad, de una madre egoísta y materialista, y de un hogar roto -cuyos miembros carecen de escrúpulos- pondrá todo su empeño y esfuerzo en perseguir su sueño: ser boxeadora profesional.

En los suburbios de la ciudad, el no tan joven entrenador de boxeo Frankie Dunn (Clint Eastwood), regenta un viejo gimnasio.

En el ocaso de su vida, y sin esperarlo, Frankie ha de enfrentar el reto que le propone Maggie, quien tras apuntarse en el local deportivo, le expresa su inquietud y le pide que sea su entrenador personal.

Frankie nunca ha entrenado a mujeres. Además Maggie tiene un inconveniente: es demasiado mayor para iniciarse en el boxeo. Sin embargo, tras una primera negativa, termina aceptando la petición.

Frankie es un hombre solitario que solo tiene un amigo: Eddie Dupris. Eddie (papel interpretado por Morgan Freeman), conocido como Scrap Iron o Scrap, ha sido un gran boxeador.

Recluido en el gimnasio, y ciego de un ojo, es la persona que realmente apuesta por la chica.

Aun falto de vista, Scrap ha visto en Maggie a una auténtica luchadora. Aunque sabe, por experiencia, que el camino a la gloria no será fácil.

Cuando el día culmina, la llave echa el cierre y la noche cae sobre Frankie como una losa pesada. Es entonces cuando su corazón -que jornada tras jornada, aguarda con impaciencia respuesta a las cartas que escribe y envía a su hija- se desploma. Porque lo único que vuelve por respuesta es el silencio.

En su sueño de querer competir y ser campeona, Maggie tendrá que golpear y recibir golpes. Derrotar a las rivales le conducirá a lo más alto.

A base de golpes Maggie ha alcanzado la cima del éxito. Pero el destino le tiene reservado otro golpe, el más duro. Un golpe dado a traición que paralizará todo.

El guión está basado en la novela (recopilación de relatos cortos) de F.X. Toole, Rope Burns: Stories from the corner.

Si algo destaca en el film es la relación paternofilial que se establece entre el entrenador y su pupila.

La necesidad de Maggie por el padre y la añoranza de Frankie hacia su hija, son el resultado de carencias afectivas y posibles sentimientos de culpa.

Como hizo Maggie, las personas, a veces, pedimos a otras que hagan cosas por nosotros. Sin embargo… Si nos pidieran un imposible, entre el sí o el no ¿Cuál sería la opción «correcta», la que te dice la cabeza o la que sale del corazón?

Million Dollar Baby cuenta una estremecedora historia. Y son historias como esta las que calan en lo más profundo del ser humano, pues definitivamente, son las que nos unen… O nos separan.