ENTREVISTA CON Jessica Pino Espinosa (Burgos, 05/06/1986), Coordinadora de la Comisión de Prevención y Seguridad de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo.

1.- ¿Hay aumento del número de ahogamientos en las playas y piscinas españolas?  Hay un incremento de más de un 20% respecto al año pasado, teniendo en cuenta el periodo desde el 1 de enero hasta el 15 de agosto, tanto en playas como en piscinas (ver tabla 1). Pero también han que señalar que estamos en cifras inferiores respecto al año 2017, cuando se dio la máxima cifra en playas (174), y al año 2015, cuando se registró el máximo número de víctimas en piscinas (40).

Lo que ponen de manifiesto estos números es que la seguridad acuática es una cuestión social de primer orden. Es suficiente con nombrar que durante el periodo de 2015-2018 se produjeron 1.706 muertes por ahogamiento en los espacios acuáticos españoles, según los datos ofrecidos por el Informe Nacional de Ahogamientos que realiza la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, y que además habría que sumar otras muertes y desapariciones que se producen en estos espacios cuya causa no es ahogamiento o se desconoce la misma, lo que eleva la cifra a más de 2.000 víctimas, más los miles de rescates que se producen todos los años.

El coste para la sociedad en cuanto a dramas humanos que se producen es terrible y esto no parece sorprender a las Administraciones Públicas que no hacen nada para frenar todas estas muertes y accidentes en los espacios acuáticos de nuestro país.

2.- ¿Por qué esto es así, en una sociedad avanzada como la nuestra?  En sociedades avanzadas y capitalistas como la nuestra parece que la supervivencia del ser humano se entiende ya superada y la prioridad pasa a ser la calidad de vida y el capital monetario, por ello se establecen, desde hace años, por parte del Ministerio del Interior campañas de Turismo Seguro enfocadas a prevenir robos en espacios acuáticos y vacacionales y nadie se preocupa de realizar campañas para prevenir muertes en estos mismos espacios. La prioridad en países en desarrollo es la vida, en países desarrollados parece que el capital monetario ha ocupado ese lugar.

La falta de concienciación del riesgo existente en espacios acuáticos y la falta de una cultura de salvamento en nuestra sociedad hace que no se preste la debida atención a los peligros y los riesgos que tienen los espacios acuáticos y al no considerarlo un problema no se plantee la búsqueda de soluciones dando como resultado una sociedad desinformada, sin miedo a unos riesgos que desconoce, con una profesión de socorrista desprestigiada, no respetada y que desarrolla su labor en precario, con un caos formativo que adolece de una regulación de bases a nivel estatal y una falta de sensibilidad del Estado ante el problema de Salud Pública que suponen los cientos de muertes en espacios acuáticos que suceden cada año en nuestro país, en muchos casos evitables si se pusiera en marcha un Plan Estatal de Seguridad Acuática que, entre otras cosas, regulara el sector y realizara campañas de prevención de accidentes en el medio acuático.

3.- ¿Falta inversión pública o hay ausencia de respeto por parte de los bañistas? Ambas cosas. Por un lado, las Administraciones Públicas no toman en consideración los ahogamientos como un problema de salud pública evitable y no invierten en seguridad acuática ni en educación sobre esta materia para reducir estas cifras tan alarmantes que se suceden cada año.

Además, por otra parte, los bañistas no perciben los espacios acuáticos como áreas de riesgo, solo de diversión, y desconocen su dominio real en el agua. Asimismo, a todo esto, podemos sumarle el poco respeto que tienen a la figura del socorrista, que es el profesional que está velando por su seguridad y que en un momento de peligro puede salvarle la vida. Es necesario que se dote a los socorristas de autoridad en los espacios acuáticos para tomar decisiones que ahora solamente se pueden adoptar llamando a la policía, como sacar de espacios acuáticos a bañistas con bandera roja o que están provocando situaciones de peligro para ellos y para otros usuarios. Mientras no se dote al socorrista de las herramientas necesarias para ejercer con autoridad su función en espacios acuáticos, los usuarios no respetarán una figura que deben ver como la autoridad en este medio. Por desgracia, los municipios, son laxos en esta materia. Si el propio Estado, que es un reflejo de la sociedad, ignora por un lado la precaria situación de los profesionales de salvamento y socorrismo y por otra a los fallecidos en los espacios acuáticos, lo único que transmite a la sociedad es esa misma falta de respeto que, por desgracia, sufren cada día estos profesionales que velan por la seguridad de todos los usuarios.

Pero la responsabilidad no solo debe recaer en los usuarios, es una responsabilidad de todos, y la ausencia de respeto por parte de los bañistas es consecuencia de un sistema que no hace nada por elaborar planes estratégicos e invertir en proyectos públicos de sensibilización y prevención de accidentes en los espacios acuáticos para reducir la posibilidad de que ocurran estos incidentes.

4.- ¿Hay pocos socorristas o los socorristas están poco formados?  En determinadas Comunidades Autónomas hay escasez de socorristas por las exigencias que hay que superar (excesivas horas lectivas y coste muy elevado) y que no compensan para una contratación en la mayoría de los casos eventual (los meses de verano), durante un periodo determinado en la vida laboral de una persona, asumiendo un puesto de mucha responsabilidad, con salarios mínimos y poco valorados por la sociedad. Pero realmente se desconoce la cifra exacta de socorristas que hay en el territorio español ya que no hay un censo a nivel nacional, lo que permitiría estar al tanto de las necesidades reales y la magnitud del problema.

La ausencia de una regulación estatal permite que cada territorio decida tener o no un registro de socorristas al igual que exigir una determinada formación. Y es que para dignificar la profesión del socorrista hay que empezar por regular la formación mínima de estos profesionales de la seguridad acuática, así como establecer un único examen teórico-práctico para todo el colectivo, a nivel nacional, similar a lo establecido para la obtención del carnet de conducir, que acredite a quien lo supere que posee los conocimientos para ejercer las funciones de socorrista en los espacios acuáticos de todo el territorio nacional. Teniendo en cuenta las diferencias necesarias para desarrollar de las labores en instalaciones acuáticas como piscinas y parques acuáticos o espacios acuáticos naturales, como playas.

Además, de ser obligatoria la actualización de conocimientos para seguir ejerciendo la actividad profesional con sus correspondientes exámenes teórico-prácticos. Esto solucionaría el caos existente en nuestro país con miles de empresas impartiendo formación sin regular, incluso cursos en su totalidad online, y por otra parte, que se puedan cubrir todas las plazas necesarias de socorrista para garantizar la seguridad de los usuarios.

5.- ¿Por qué los ayuntamientos no invierten más en equipos de salvamento y socorrismo?  España es un país que presume de turismo, de playas y de sol. Invierte millones de euros en publicitar los espacios acuáticos de nuestro país pero se olvida de proteger a todos esos turistas nacionales e internacionales que vienen a conocer esos espacios. Consideran que haya o no seguridad, el turista irá a esos espacios, y tiene razón; lamentablemente no todos pueden volver para contarlo.

Al no haber una legislación básica que establezca unos mínimos para todas las licitaciones que se realicen en espacios acuáticos son los propios ayuntamientos quienes elaboran los pliegos en base a recursos económicos y a aspectos técnicos que no siempre son suficientes, ni en horarios, ni en materiales ni en personal, para la zona a la que van destinados. Si a esto unimos la falta de profesionalidad de muchas empresas que licitan a la baja o de forma temeraria, supone que los Ayuntamientos piensen que cubren expediente y conciencia cuando están precarizando un sector que es básico para que el motor turístico de nuestro país funcione con la salud necesaria y que sean directamente responsables de la falta de seguridad que está provocando muertes en sus localidades.

Destinar recursos a proteger a los usuarios de los espacios acuáticos supone una inversión en salud que pocas corporaciones valoran o priorizan como debieran. El desconocimiento y la falta de asesoramiento profesional en este sector también es un factor importante, por eso se hace necesaria una legislación de mínimos para estos sectores que marque una línea clara por la que se deban guiar las corporaciones locales.

Cada territorio regula la inversión que creen necesaria en materia de seguridad acuática o dependiendo de sus posibilidades económicas, pero en cualquier caso debieran estar asesorados por un técnico que conozca el servicio y de esta forma poder ajustar esa inversión a las necesidades de cada espacio acuático, dependiendo, por ejemplo, de la afluencia, las dimensiones o la peligrosidad de los mismos, con el objetivo de garantizar la seguridad de los usuarios que disfrutan de las áreas habilitadas para el baño.

Además, las empresas encargadas de la contratación de los socorristas y de los equipos de salvamento y socorrismo concursan con presupuestos muy ajustados que provocan escasez tanto de personal como de material que provoca una baja calidad en los servicios de seguridad y prevención de accidentes.

6.- ¿Hay ahogamientos o infartos en el agua?   La muerte por ahogamiento está causada tras una sumersión completa o inmersión parcial, es decir, puede estar todo el cuerpo bajo el agua o estar solo los orificios respiratorios por una pérdida de consciencia a causa de un síncope, embriaguez, ataque epiléptico o cualquier otra circunstancia.

Las estadísticas que ofrece la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo referentes a muertes por ahogamiento solo contemplan aquellos casos donde se afirma que ha sido por esta causa y no derivadas de impactos, muertes súbitas, suicidios u homicidios. Uno de los objetivos de realizar el análisis de los datos estadísticos es la obtención de causas de riesgo de las muertes por ahogamiento útil para posteriormente realizar campañas de prevención y sensibilización efectivas que reduzcan los accidentes fatales.

7.- ¿Qué le sugieren a Ud los datos por ahogamiento que marca Cantabria en estas fechas?  Cantabria es una de las diez Comunidades Autónomas que ha aumentado el número de muertes por ahogamiento con respecto al año anterior, pasando de 4 en el año 2018 hasta 15, registradas este año. A pesar de la subida tan significativa no es el peor dato contabilizado en la Comunidad en los últimos cinco años, ya que en el 2017, durante el mismo periodo, se produjeron 19 fallecimientos por esta causa (ver tabla 2).

En cuanto a los meses, la primera quincena de agosto de este año es la que tiene el peor dato desde el año 2015, con 5 víctimas por ahogamiento (una cada tres días), 2017 (2), y 2015 y 2016 (1 en cada año). El año pasado no se tiene constancia de ningún fallecimiento por ahogamiento en los primeros quince días de agosto.

Las playas son los espacios de la Comunidad donde más porcentaje hay de muertes por ahogamiento (60% este año), siendo la falta de vigilancia un factor clave en la mayoría de los sucesos con desenlace fatal (53% en 2019) y los mayores de 55 años el rango de edad más desfavorecido durante los últimos cinco años (47% hasta la fecha en 2019).

Los datos son un indicativo claro de que no hay mejora respecto a los fallecimientos por ahogamiento y que se necesitan medidas más eficaces para reducir la cifra de víctimas por esta causa en cuanto a prevención, recursos humanos y materiales y concienciación social.

8.- ¿Y en Santander con dos ahogamientos? Sardinero y la Magdalena.  En 21 días en las playas de Santander han fallecido tres bañistas (Playa de La Magdalena, Segunda de El Sardinero y El Camello), en los tres casos arenales vigilados, lo que pone de manifiesto que hay que realizar un análisis exhaustivo de las causas que han podido desencadenar estos accidentes fatales y si los medios actuales son suficientes.

Cada playa necesitaría tener una evaluación de riesgos previo al comienzo de la temporada para determinar, dependiendo de factores como pueden ser la extensión, afluencia de usuarios, número y nivel de peligros, etc., cuantos efectivos son necesarios y si es preciso reforzar el sistema de seguridad que existe para evitar más accidentes en lugares provistos de vigilancia.

Para minimizar los riesgos en las áreas de baño, disminuir la siniestralidad y aumentar la seguridad en los espacios acuáticos, la Federación Española propone la implantación de un distintivo creado por la Federación Europea de Salvamento (ILSE) que evalúa exclusivamente la seguridad de las áreas acuáticas. La Bandera de Seguridad está ampliamente instaurada en otros países y su presencia garantiza que el espacio acuático cumple unas condiciones mínimas en relación al uso del área, actividades y accesos, equipamiento público de rescate, señalización, paneles informativos, planes de emergencia, riesgos y provisión de equipamientos y número de socorristas.

9.- La mayor parte de los ahogamientos en Cantabria son de Castilla y León, ¿por qué esa cifra es de bañistas de interior? La costa es el destino elegido por la mayoría de turistas españoles. En este caso concreto, la mayor parte de los casos de ahogamiento en las playas de Cantabria en este último año son de Castilla y León, y aunque no es un hecho que se repita todos los años, si es cierto que hay más probabilidades, por la proximidad de ambos territorios, que la gente de Castilla y León elija como destino las playas de la comunidad cántabra.

10.- Este es el tipo de silla de socorrista que predomina en Cantabria, ¿es la adecuada?   Si es la adecuada o no lo podrán determinar los técnicos de la zona dependiendo de lo que los trabajadores les hayan remitido, ya que quien puede saberlo son los profesionales que la han utilizado y pueden determinar las ventajas e inconvenientes de la misma. Asimismo, lo que también es necesario analizar y tener claro es la posición de la silla, la altura, la distancia entre torres de vigilancia y que puedan disponer los socorristas de sombra mientras están en el puesto, entre otras cosas.

11.- ¿Cree que habría que cuidar más al socorrista en su puesto de trabajo? Absolutamente sí. Tenemos una imagen muy negativa sobre el socorrista y tendemos a pensar que no hace nada, pero eso es porque nunca hemos realizado ese trabajo y no nos paramos a pensar todas las horas que pasan expuestos al sol, las responsabilidad que tienen y el nivel de exigencia que conlleva controlar que no pase nada en un área bastante extensa, realizando labores de prevención por la seguridad del bañista.

Si esto no fuera suficiente, el poco respeto de los usuarios, a pesar de que están realizando correctamente su trabajo y avisando de los posibles peligros de la zona, en determinadas ocasiones, los actos imprudentes de los bañistas ponen en riesgo su vida; y no somos conscientes de que ellos son la clave para evitar accidentes.

12.- ¿Qué mensaje puede enviar tanto a las instituciones públicas como a los bañistas? Cada año se produce un ahogamiento al día, lo que supone un problema de salud pública real que necesita que le presten más atención ya que son muertes evitables. La educación en materia de prevención es la mejor manera de invertir en seguridad y crear una cultura de salvamento y socorrismo, que evite las imprudencias de los bañistas y logre disminuir esta cifra tan alarmante que tenemos actualmente y que las Administraciones Públicas parecen obviar y miran hacia otro lado. Parece mentira que la campaña de prevención de accidentes en espacios acuáticos más potente en estos momentos en nuestro país sea la iniciada por esta entidad Federativa, denominada #StopAhogados, que realizamos, desde 2016, con recursos propios y que algunos ayuntamientos utilizan gracias a la colaboración que mantenemos con la Federación Española de Municipios y Provincias.

Las cifras por ahogamiento están aumentando con respecto al año pasado, es un hecho medible y objetivo, y no se está haciendo nada desde las instituciones públicas por evitarlo, es decir, hay una completa pasividad en este tema. ¿Cuántas víctimas de esta falta de inversión en seguridad tienen que morir más para que se tome en consideración este problema de salud pública? ¿Cuántas familias destruidas a causa de esta despreocupación son necesarias para que actúen las administraciones? ¿Cuánto cuesta una vida?

No estamos hablando solo de números, estamos hablando de vidas humanas y de la necesidad de invertir en materia de seguridad acuática, en educación y prevención; al igual que inculcar respeto hacia la figura del socorrista y establecer una normativa estatal para la formación de estos profesionales.

Las muertes por ahogamiento son una responsabilidad compartida y se necesita compromiso político y social para mejorar la seguridad en los entornos acuáticos y eso implica la puesta en marcha de un Plan Estatal de Seguridad Acuática.

13.- ¿Cree necesario un convenio estatal de socorrismo en las playas?  Sí, es necesario. En la actualidad faltan socorristas en nuestras playas y es que los jóvenes prefieren dedicarse a otra profesión ya que ser socorrista no compensa; los costes de los cursos son elevados, algunas Comunidades Autónomas ponen normas muy restrictivas que impiden acceder a esos puestos a profesionales de otros territorios, el salario es muy bajo y el trabajo de cada temporada son máximo tres o cuatro meses.

La sugerencia de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo va más allá de que exista una normativa estatal, no todo vale en este sector, así que es importante que se cree una Dirección General de Seguridad Acuática que permita conocer la demanda real de socorristas y que los alumnos se puedan formar de distintas maneras pero que haya un único examen a nivel nacional.

La imagen principal de la información corresponde al rescate de un bañista que sigue en estado crítico en el Hospital Marqués de Valdecilla, desde el día 19 de agosto.