Las ventajas de usar las cazuelas de barro en la cocina son numerosas, ya que se trata de unos recipientes térmicos que permiten la cocción de los alimentos sin apenas grasa y, además, la mayoría de estas cazuelas suelen ser un buen elemento decorativo que permite sacar a la mesa para servir las elaboraciones preparadas.

Aún así, se trata de un tipo de material con el que muchos no estamos familiarizados, por lo que desde la madrileña alfarería Raimundo Sánchez han querido ofrecer una serie de consejos prácticos para mantener las cazuelas de barro en un buen estado, sacarles el máximo partido y que duren más tiempo.

Cómo cuidar las cazuelas de barro

Antes de usar, curar. Si se trata de una cazuela u olla de barro nueva, antes de ponernos a cocinar en ella, el primer cuidado es ‘curarla’, ya que los poros del barro están abiertos, por lo que al ponerlos en contacto con el calor la olla o cazuela podría agrietarse e, incluso, llegar a explotar. Para evitarlo, se debe dejar la cazuela de barro en remojo en agua fría durante ocho horas como mínimo y luego, con una esponja, retirar cualquier resto de polvo de barro que pudiera quedar.

Pero, para alargar la vida de las ollas y cazuelas no solo hay que curarlas antes de usar, sino que también es recomendable seguir otros consejos de cara a mantenerlas en buen estado por mucho más tiempo:

Evitar los cambios bruscos de temperatura. Se recomienda no poner una olla de barro caliente directamente en una tabla o superficie fría ya que los cambios bruscos de temperatura pueden hacer que se agriete. Para ello, es aconsejable colocar entre estas superficies y el recipiente un paño de cocina que resista el calor.

Evitar el uso de detergente. Para la limpieza de ollas de barro no es necesario usar detergentes o jabones, ya que muchos dejan películas o moléculas en los poros del barro que al usarlas pueden transmitir ese aroma a los alimentos cocinados.

Utilizar bicarbonato para su limpieza. El bicarbonato es la mejor opción para limpiar el barro y eliminar los malos olores.

Secar y guardar correctamente. Secar bien las ollas de barro antes de guardarlas ayudará a su mantenimiento. Una vez secas es importante que al guardarlas se ponga la tapa al revés, y con una servilleta entre la olla y la tapa para asegurar que entre el flujo de aire, así se evita la aparición de moho.