Starlink es un proyecto que pretende llevar Internet de altísima velocidad a todos los rincones del mundo. Y no mediante una red de antenas, sino a través de satélites. En concreto 30.000 objetos suborbitales que harán que haya cobertura en todo el planeta.

¿Quién podría usar Starlink?

Cuando hablamos de internet mediante satélite se suele hablar de personas en zonas rurales o muy apartadas donde no llegan ni la fibra ni las redes móviles. Pero Elon Musk es mucho más ambicioso y espera que todo el mundo pueda usar su red.

Según The Wall Street Journal, quiere tener 40 millones de suscriptores alrededor del globo para el 2025. Es decir, de 0 a 40 millones en sólo 7 años. Un proyecto extremadamente ambicioso.

Y parta hacerlo realidad el emprendedor nacido en Sudáfrica ha solicitado permiso para lanzar 30.000 satélites en los próximos años. A esta impresionante cifra hay que sumar los 4.425 satélites que ya había solicitado permiso y los 7.518 satélites que pidió más tarde. Es decir, que a día de hoy SpaceX dispone de un permiso para desplegar y operar 11.943 satélites en la órbita baja terrestre. Y si sumamos los 30.000 que acaba de pedir, tendríamos casi 42.000 satélites.

De momento, SpaceX solo ha lanzado 60 satélites que actualmente están en fase de pruebas, ofreciendo conexión a Internet. Han sido lanzados en los últimos meses con los cohetes Falcon 9 de Elon Musk, y se encuentran a 550 kilómetros de altura y a una distancia aproximada de unos 90 kilómetros entre ellos.

¿Cómo es el Internet que ofrecen estos satélites?

Según los documentos del proyecto original de Elon Musk, el Internet tendría una velocidad de descarga y de subida de unos 20 GB, es decir, sería inferior a las cifras que ofrece la tecnología 5G y la fibra óptica. Eso sí, se podría usar Internet desde un avión, en un barco en alta mar o en las profundidades de la selva, algo que no ofrecen ni el 5G ni la fibra óptica. Y de paso, no habría ningún cargo por roaming: quién pagara la cuota mensual tendría acceso a Internet en todo el planeta (siempre que no esté bajo tierra, claro).